El pasado mes de noviembre, la triatleta Angela Naeth, Campeona Norteamericana de IRONMAN en 2015, con 18 victorias en IRONMAN 70.3, Campeona de IRONMAN Chattanooga en 2014 y 3 veces sub 9 horas en IRONMAN, incluido su 8h57:34 conseguido con su octavo puesto en el pasado Campeonato del Mundo de Kona 2018, estaba convencida de que tenía todos los síntomas de una gripe. La triatleta canadiense de 37 años se notaba cansada, le dolía la cabeza y tenía dolores extraños en las piernas. Y los ganglios linfáticos bajo sus axilas eran tan grandes que parecían pelotas de golf. Pero era el final de la temporada y los síntomas desaparecieron, así que no se lo pensó dos veces.

En febrero, tras un duro training camp en Florida, el dolor era tan intenso que Naeth no pudo ni terminar el entrenamiento. Le ardían los cuádriceps y pensó que se había roto una cadera y después la otra. «Cuando corría, sentía como si llevara pesas de 10 kilos en los tobillos. Tenía que agarrarme a la barandilla cuando bajaba las escaleras», dice. «No podía levantarme de la cama y pensé que estaba perdiendo la cabeza.»

Le hicieron radiografías y resonancias magnéticas. Habló con un psicólogo deportivo. Le sacaron sangre, y luego más sangre. Un médico le dijo que se tomara un año libre de descanso. «Esa no es una respuesta para mí», dice Naeth. Su novio, Tim Snow, se hizo cargo de su entrenamiento a partir de entonces.

«Quería empezar de nuevo, así que se me ocurrió un plan de ataque», dice Snow, un ex triatleta de élite. «Pero nunca podíamos conseguirlo, era imposible.» A Naeth se le estaba acabando la paciencia. Había pasado por malos momentos de lesiones e incluso por un divorcio, pero nada comparado con lo que tenía ahora encima de la mesa. «Suelo ser una persona muy optimista», dice, «y esto, el no saber qué estaba pasando, fue un momento difícil. Soy un atleta profesional, y el triatlón es lo que me gusta, y es la forma de ganarme la vida».

Angela Naeth

Foto: Higgy Baby Photography

Una mezcla de suerte y terquedad le llevó a un especialista en la enfermedad de Lyme a principios de mayo, y el diagnóstico llegó: Naeth no sólo tenía Lyme, sino que también tenía dos coinfecciones, Babesia y Bartonella, una mezcla de bacterias que explicaba su amplia gama de debilidades.

Conocer cuál era su diagnóstico fue un verdadero alivio para Angela, al fin y al cabo ya tenía la respuesta a todas sus dudas y podía empezar la lucha. Con fuertes antibióticos en sangre, Naeth terminó sexta en IRONMAN Boulder justo un mes después de haber detectado la enfermedad y habiendo corrido solo tres millas desde marzo.

Un amigo y compañero de la triatleta decía sobre Naeth, «la mayoría de nosotros nos habríamos dado por vencidos hace meses, nos hubiéramos sentado y echado la culpa a la enfermedad, y esperado a que los medicamentos hicieran su trabajo. Creo plenamente que la fe de Angela en sí misma y su actitud positiva le ayudó a seguir adelante».

Y desde entonces, ha cambiado fundamentalmente la forma en que Naeth aborda tanto su entrenamiento como sus carreras. No es que los grandes objetivos ya no importen. En Suecia, en agosto de 2018, Naeth compitió en su cuarto IRONMAN en menos de tres meses, sumando suficientes puntos en el último minuto para clasificarse para el campeonato mundial de Kona. El 13 de octubre, se zambulló en la bahía de Kailua sin expectativas. «Mi estrategia era salir a ver, ser muy, muy conservadora, y luego ver adónde podía llegar, dice. Y superó sus expectativas: Naeth terminó en una extraordinaria octava posición, luchando mano a mano contra la enfermedad de Lyme.

Angela Naeth

Foto: Quintana Roo Tri

Rotura de muñeca en Boulder

Este año, cuando participaba en IRONMAN Boulder, Naeth sufrió un desmayo y cayó al suelo por una bajada de tensión como consecuencia de los medicamentos y se rompió la muñeca. Un mal menor para alguien que sabe lo que es luchar contra una enfermedad que le mantuvo alejada de sus mejores resultados. Como dice ella misma, ¡¡esto no es nada comparado con Lyme!! Además, con un yeso impermeable, puede seguir entrenando sin parar.

La triatleta fue operada de urgencias y, aunque el resultado fue bueno, pidió una segunda opinión a un experto en cirugía de muñeca, quien observó que la radiografía estaba perfecta, pero no así la tomografía. La primera cirugía no era suficientemente buena como para una triatleta. Puede que fuera buena para un no deportista, pero los tornillos y placas colocados no iban a funcionar a largo plazo. Por eso, Angela se sometió el pasado domingo a una segunda intervención que le permitirá continuar su carrera al cien por cien. Además, la triatleta podrá seguir entrenando bici en rodillo y corriendo. Y en 6 semana ya podrá estar entrenando las tres disciplinas. Imágenes impactantes de su muñeca las que muestra Naeth en un vídeo a través de su cuenta de Instragram:

 

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Well, this is a little bit more than I expected! // What a difference compared to my first surgery! // I believe the hardware is around 5 lbs, or at least feels that way. // I’m grateful my humpty-dumpty wrist got put back together again. But boy, its frustrating that my first surgery was just a few screws and a plate – and that the doctor thought it was good enough! It wasn’t going to hold things in place long term. I seriously can’t thank @redbull high performance team enough for referring me to Dr Viola at the Steadman Clinic. I went in just to see what brace I could get for my next race, and ended up with a bionic hand. He definitely saved my career and wrist! // Prognosis: great. I will get the rod out in 3-4 weeks. Doc says I can run – trying to figure how with a sling, or similar. Also lots of @gozwift riding. And some cross training. // Mentally this has been tough. But each day, will get better and better! // #bionic #iracelikeagirl #faithinnaeth #surgery

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