El día de la competición debería de ser la recompensa al esfuerzo, la constancia, el entreno día a día…. Pero muchas veces somos muy disciplinados en el entreno físico y la nutrición, pero olvidamos el entreno psicológico.

Vemos que la ansiedad puede condicionar totalmente el rendimiento deportivo, por ejemplo, cuando alguien:

  • Hace buenos tiempos en los entrenos y luego en la competición no.
  • No llega a competir.
  • Abandona antes de acabar.
  • Decidir abandonar el mundo de la competición.

Podemos hablar de tres niveles de ansiedad diferentes:

  • Ansiedad funcional. (Dormir mal la noche anterior, nervios previos a la competición, en la línea de salida y las pulsaciones a 110). Hemos de entender que es el estado normal. Se puede rendir al máximo.
  • Ansiedad disfuncional. (Discurso interno negativo, dormir mal días antes, síntomas físicos como descomposición intestinal, nauseas, mareos, etc.) Reduce el rendimiento.
  • Ataque de pánico. (Sensación de perder el control, física o mentalmente. Miedo a morir ahogado, extenuado, etc. Miedo a defraudar a los demás, a no estar a la altura de las expectativas). Condiciona extremadamente y hay gran sufrimiento.

¿Qué le pasa a la persona?

  • Miedo a no dar la talla, a hacer el ridículo, a no hacer marca, a que le critiquen (todo el mundo tiene expectativas, los amigos lo saben, el entrenador, los compañeros del club….). A nivel pro, la presión todavía es mayor y esta ansiedad se da muy habitualmente.
  • Miedo a perder el control: (ataque de pánico) por ej.
    • Aguas abiertas o comienzo de triatlón: Miedo a lo que no se puede controlar, que haya mala mar, que haya medusas o otra fauna, miedo a las patadas y golpes de otros triatletas, miedo a tragar agua. Miedo a que el cuerpo falle y no responda. Miedo finalmente a ahogarse.
    • En la bici: el miedo a caer: porque haya gravilla o agua, por no haber controlado bien la velocidad, por algún fallo mecánico, por un “afilador”, etc.
    • Corriendo: miedo a la extenuación, a las rampas, al flato, a no llevar el ritmo, etc.

¿Qué hace la propia persona ante esa ansiedad?

  • a) Intenta autoconvencerse de que no pasará nada, que todo irá bien, que no habrá oleaje, que no le darán patadas ni golpes, ni sentirá la sensación de ahogo, que no tragará agua, que no caerá de la bici, que no sentirá la sensación horrible de extenuación corriendo, que tendrá buenas sensaciones, que conseguirá su marca personal….
  • b) Intenta relajarse, estar tranquilo….
  • c) Intenta no pensar en lo que le asusta.
  • d) Antes de la competición: dice públicamente que no está fino, que a ver cómo va, que no ha dormido bien, que no tiene buenas sensaciones (ante eso, los demás le animan, y ve que su intento de quitarse presión fracasa, que las expectativas sociales son altas).
  • e) Hablar todo el rato de ello, con todo el mundo, o bien, no hablarlo con nadie.
  • f) Evitar competir o entrenar en grupo.

Entender la ansiedad es el primer paso para poder resolverla:

En el deporte la ansiedad se suele originar a partir de un pensamiento que produce miedo: Me voy a ahogar, me voy a caer, no voy a aguantar este ritmo, no voy a hacer la marca, no voy a revalidar el título….

El pensamiento lleva asociada una sintomatología física: taquicardia, hiperventilación, mareo…. De manera, que la persona ve que se está descontrolando y aplica la lógica y la razón: siento que estoy perdiendo el control del cuerpo voy a intentar controlarme, voy a tranquilizarme….

La persona que está ansiosa se asusta de sus propios síntomas físicos, siente que pierde el control, y si intenta controlar, todavía se descontrola más, ante lo que se asusta más, siente más descontrol intenta controlar y todavía se descontrola más, así hasta poder llegar a un ataque de pánico.

Conclusión: lo que hace para intentar estar mejor hace que esté peor…. Y los ánimos bienintencionados que le dan los de alrededor, no suelen funcionar, más bien todo lo contrario.

¡Tiene solución! Así que a todos los que sufrís ansiedad ante la competición os animamos a hacer un coaching deportivo, y entrenéis vuestra mente y no sólo vuestro cuerpo.