Los antiinflamatorios son, sin duda, los medicamentos más extendido entre deportistas y, por extensión, la población en general.

El hecho de que se puedan obtener en cualquier farmacia sin receta médica, a un precio asequible y con la creencia popular de que tienen pocos efectos secundarios, han hecho que a día de hoy se abuse de ellos. Si añadimos a esta ecuación el problema de la automedicación, entramos ya en el terreno de que, por desgracia, su utilización desmedida puede conllevar graves consecuencias para la salud.

Que un medicamento pueda obtenerse sin receta no significa, en absoluto, que sea inocuo. Un abuso o mal uso en individuos sanos o en individuos con patologías de base puede suponer efectos secundarios importantes: a nivel gastrointestinal, favoreciendo la úlcera de estómago o duodenal; a nivel renal desencadenando insuficiencia renal; y a nivel cardiovascular favoreciendo la hipertensión arterial y empeorando la insuficiencia cardiaca. Además, a nivel hematológico pueden ser causa de problemas en la formación de los glóbulos blancos de la sangre.

Diversos estudios han concluido que su uso no debería ser superior a un periodo de 48 o 72 horas, ya que su función principal no es curar la lesión, sino aliviar el dolor e inflamación derivado de ella. Así pues, no son medicamentos curativos sino sólo sintomáticos. No curan nada de nada.

Tipos de antiinflamatorios

Podríamos clasificar los antiinflamatorios en estos grandes grupos:

Corticoides o esteroideos

Estos tienen un uso mucho más restringido y efectos adversos de importante calibre. De hecho son fármacos inmunosupresores que se utilizan para inhibir el sistema inmunitario en pacientes transplantados o con enfermedades autoinmunitarias.  Estos fármacos deben ser siempre usados bajo prescripción y seguimiento facultativo.

AntiInflamatorios No Esteroideos

Conocidos como AINEs. Este es el grupo de fármacos de uso y abuso más extendido, que incluye un largo listado de antiinflamatoiros conocidos por todos, entre los cuales teenmos el ibuprofeno, el Enantyum -cuyo principio activo es el dexketoprofeno-, el Voltaren (diclofenaco), etc.

El antinflamatorio más utilizado es el ibuprofeno. Todos tienen efectos secundarios, sobretodo digestivos, pero también renales, cardiovasculares y hematológicos.

Bromelina

Se utiliza para pequeñas molestias, es natural y puede utilizarse durante largos periodos de tiempo.

Uso actual de los antiinflamatorios

Encuestas recientes, demuestran cómo en España, más del 8 % de la población, hace un mal uso de los AINES. Por otra parte, las encuestas revelan que más del 70 % de los corredores admiten tomar ibuprofeno u otros antinflamatorios antes o después del entrenamiento y competición, creyendo erróneamente que mejoraran su rendimiento y reducirán las molestias musculares. Pues amigos, el efecto real es precisamente el contrario, como han demostrado varios estudios:

Un estudio publicado en 2012 en Medicine and Science and Exercise comparó el efecto de la toma de ibuprofeno antes de practicar ciclismo frente a no tomarlo. Se observó que, tanto el ejercicio en sí mismo como el ibuprofeno provocaban daño en el tracto gastrointestinal. Sin embargo, la combinación de ambos provocaba un aumento del daño digestivo. Este estudio concluyó que la probabilidad de sufrir daño intestinal inducido por el deporte y su gravedad se multiplican tomando ibuprofeno.

Además, aunque la creencia entre deportistas afirma que los antiinflamatorios aumentan el rendimiento y pueden evitar o reducir las molestias musculares durante y posteriores al ejercicio, se ha demostrado que es todo lo contrario. Un estudio publicado en British Journal of Sports Medicine estudió los efectos del ibuprofeno sobre el daño muscular y las molestias tras la carrera  a pie. Los resultados mostraron que las molestias sufridas eran similares en el grupo que había tomado ibuprofeno y en el que no pero los niveles en sangre de las enzimas musculares, las cuales indican daño muscular agudo, eran mucho mayores tras la toma de ibuprofeno que sin él.  La conclusión fue que el ibuprofeno aumenta el daño muscular que se produce durante la carrera a pie.

Antiinflamatorios y agujetas

Y todavía hay más al respecto. Tomar ibuprofeno para aliviar el dolor tras haber realizado un ejercicio que nos ha dejado como secuela las temibles agujetas, tampoco es nada recomendable.

El nombre científico de las agujetas es Dolor Muscular de Aparición Tardía (DMAT). Aparece a partir de las 24 a 48 horas tras realizar un esfuerzo al cual no está estamos acostumbrados. El músculo que no está preparado para asumir la carga que se le impone, sufre pequeñas roturas lo cual genera inflamación y eso causa el dolor. La intensidad y duración del mismo son proporcionales a la carga de ejercicio que lo ha provocado.

No obstante, aunque el dolor puede ser muy intenso e inhabilitarte durante unos días, es siempre reversible en menos de una semana y genera músculos más fuertes y preparados para asumir esa misma carga dado que la reparación adapta al músculo a que éste pueda asumir cargas similares en un futuro.  No obstante, si tomamos ibuprofeno durante el episodio de agujetas, alteramos el proceso de reparación y regeneración muscular, así que la adaptación muscular no será la misma.

Los antinflamatorios, además, aumentan el riesgo de lesiones ya que pueden afectar directamente a las llamadas células satélites que son aquellas que se encargan de regenerar el tejido conectivo y los tendones.

Por otra parte, queda demostrado en numerosos estudios realizados a deportistas, que pueden aumentar el riesgo de deshidratación y alteraciones electrolíticas del organismo.

Alternativas naturales a los antiinflamatorios

Los antinflamatorios naturales son una alternativa a los fármacos. Ahora nombraremos algunos alimentos que no solo tienen la función antinflamatoria, sino que además aportan grandes beneficios para tu organismo.

Romero: El romero es uno de los antiinflamatorios naturales más efectivos. Puede utilizarse como calmante para el dolor articular tomándolo en infusión o incluso aplicando compresas empapadas con la infusión.

Eucalipto: Es un gran aliado de las vías respiratorias por su acción descongestionante, antiséptica y antinflamatoria. Se recomienda inhalaciones de vapores de eucalipto para tratar dolencias de las vías respiratorias

Jenjibre: Muy utilizado en la India y la China. Tiene efectos antioxidantes y antinflamatorios. Además, es bueno para los dolores menstruales.

Lino: Gran protector cardiovascular, dilata las arterias, disminuye la presión arterial, reduce el colesterol gracias a  su alto contenido en omega 3.

Cúrcuma: Planta nativa de Asia, los estudios determinan que es una de las más efectivas para tratar la artritis en ratas, aunque falta por probar si es tan efectiva en seres humanos.

Laurel: La hoja de laurel, además de darle sabor a las comidas, es muy utilizada para torceduras de tobillos, la ciática y el reuma.  Se recomienda frotar la zona con aceite esencial de laurel para notar sus rápidos efectos.

Piña: Aunque es bien conocido su efecto diurético y digestivo, presenta también poderes antinflamatorios.

Tila: Además de relajar e inducir el sueño, presenta un gran poder para tratar dolores musculares y articulares.

Canela: Además del gran sabor que le aporta a algunos postres, la canela es utilizada para reducir las inflamaciones bronquiales y los problemas gastrointestinales.

Ajo: Siempre se ha dicho que es muy bueno para el corazón y la circulación no obstante, tiene propiedades analgésicas y ayuda a reabsorber el líquido articular cuando existe artritis.

Todas estas plantas se pueden encontrar tanto en farmacias como en herboristerías y tiendas de dietética.

Conclusiones finales

El principal problema de los antiinflamatorios es que se ha estandarizado su uso hasta tal modo que se toman como caramelos.

Para una correcta utilización, su consumo debería ser en ciclos cortos y dosis bajas, siempre supervisado por un médico. Sólo de esta forma conseguiríamos controlar las posibles repercusiones que conlleva su ingesta a largo plazo. Es obvio que en ciertas circunstancias es acertado tomar un antiinflamatorio aunque no hayamos visitado al médico, como por ejemplo, ante cualquier dolor-inflamación aguda.

No obstante, lo de tomar antiinflamatorios de forma preventiva, sin tener ningún dolor, antes de cualquier competición, es una aberración.

Y por último, nada de tomar analgésicos después de la competición para prevenir o aliviar las agujetas. Si tienes agujetas, te aguantas y las sufres en silencio. Al fin y al cabo, son un dolor benigno y transitorio del cual nuestro músculo saldrá más fuerte. La frase “lo que no te mata te hace más fuerte” es bien aplicable a las agujetas. Y, por el momento, no se conoce ningún caso en el mundo de muerte por agujetas…