El otro día hablábamos de que la actitud es importante a la hora de plantear un entrenamiento o una competición. Bien, vale, espero que ya lo estemos poniendo en práctica. ¿Pero te imaginas poder usar la cabeza para sacarle más partido a una sesión de entrenamiento? Pues sí, es posible. Vamos a demostrártelo.

Céntrate en el conjunto, no en los resultados

Una costumbre de todo deportista (no solo triatletas, diría yo), es quedarte con los tiempos hechos en un entrenamiento, y no en el conjunto. Por ejemplo, a mí me pasa habitualmente lo de en una salida en bicicleta quedarme únicamente con la velocidad media sacada, sin tener en cuenta las condiciones climatológicas como el viento o la temperatura. Quizás el fallo está en que aún no he asumido que hay que invertir en un potenciómetro

Bueno, dejemos ese tema que me voy por las ramas y además mi mujer aún no me ha dado autorización para comprarlo. El punto importante de todo ésto está en que nos olvidemos de si hemos hecho un tiempo u otro. Analicemos los entrenamientos por su conjunto porque sin duda alguna les vamos a sacar así más rentabilidad.

Además, cree en los procedimientos. Independientemente de que tengas la percepción de que no estás mejorando, creen en el plan de entrenamiento que estás utilizando, ya sea propio o hecho por tu entrenador personal. Al final los resultados salen.

Foto: Delly Carr // Bahrain Endurance Media

Foto: Delly Carr // Bahrain Endurance Media

Focalízate en una o dos cosas

Imagínate que estás en la piscina. Si como nadador tratas de poner toda tu atención en hacer bien todo al mismo tiempo (marcar una buena técnica de agarre, batir los pies correctamente, ir rápido…), lamentamos comunicarte que así de primeras no lo vas a conseguir. Se necesitan años de experiencia, muchísimas horas de entrenamiento para conseguirlo.

Así que tú, que llevas relativamente poco en esto (sean dos años, sean ocho, me da igual, somos populares), céntrate cada vez en un aspecto en el que mejorar. Esto te ayudará a sacar más rendimiento de cada sesión, porque focalizarte te permitirá ir alcanzando la excelencia poco a poco.

Sé fuerte a la hora de asumir los entrenamientos duros

Que tu entrenador te diga que tienes que hacer seis series de 400 metros en la pista de atletismo al 90% de tu frecuencia cardiaca… cuando menos acojona. Cuando lees entrenamientos de ese tipo, realmente duros, dices “ufff, no sé yo si voy a poder, llevo muy mala semana, me noto flojo”… Y te vienen las ganas de escaquearte del entrenamiento. Ya sabes, las típicas excusas del triatleta.

Pues bien, esos son los entrenamientos que hacen de ti un mejor triatleta, los que te sacan de tu zona de confort, los que te dejan con ganas de echar el estómago por la boca y las patas tiesas. Visualízalos. Imagínate sufriendo, sí, pero consiguiéndolo. Disfruta del hecho de acabar cada serie, disfruta el descanso, disfruta incluso de la sensación de que el ácido láctico esté bailando una sardana en tus cuádriceps. Y acaba el entrenamiento duro de la semana como un campeón.

Foto: Flickr // Sands Beach Active Lanzarote

Foto: Flickr // Sands Beach Active Lanzarote

Visualízate ganando la próxima carrera

Bueno, quien dice ganando dice haciendo MMP, o simplemente logrando acabar tu debut en triatlón… Lo que sea, pero tú visualízate alcanzando el éxito, aquel que querías antes de comenzar.

Si estás en medio de un entrenamiento y ves que te faltan las fuerzas, tira de la motivación, rebusca en tu interior qué es lo que te anima a seguir. Y es esa meta, ese arco lleno de gente aplaudiendo. Entonces aprieta, imagina que este entrenamiento es un paso más para conseguir ese éxito.