En la pasada presentación del recorrido del próximo Tour de Francia, su director Chistian Prudhomme, expresó su creencia de que los medidores de potencia deberían ser eliminados de toda carrera profesional y así se lo pidió a la UCI, ya que según él, el potenciómetro ha quitado espectáculo al ciclismo y las carreras son ahora más aburridas que antes. La tecnología “aniquila la gloriosa incertidumbre del deporte”, decía Prudhomme.

Según algunos, los medidores de potencia tienen un impacto negativo en las carreras, ya que los profesionales miden mucho sus ataques y persiguen constantemente a los que compiten por instinto. La controversia sobre los medidores de potencia ha continuado en los últimos años, en parte debido al dominio del Gran Tour de Team Sky.

Geraint Thomas

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Pues bien, Lance Armstrong ya ha dado su opinión al respecto, aunque nadie se la haya preguntado. Para Armstrong, los medidores de potencia no deberían ser prohibidos por el Tour de Francia, pero los datos deberían hacerse públicos. En su podcast, THEMOVE, Armstrong aborda este asunto junto con su antiguo director deportivo, Johan Bruyneel.

“Algunas etapas del Tour de Francia son muy aburridas. Y este año hemos visto que tendremos etapas muy largas. A diferencia de eliminar los medidores de potencia, ¿qué tal si hacemos pública esta información? Conocer la información de radio en carrera, los potenciómetros, para que podamos seguir en etapas largas y aburridas al menos algunos vatios o pulsaciones. En algún momento tienes que decir, qué contenido más valioso. Y vale la pena que los corredores digan, ‘venga, vamos a hacerlo. Vamos a compartirlo todos para que los aficionados lo conozcan'”, opina Armstrong.

Bruyneel también intervino en el podcast de Armstrong diciendo “Creo que es ridículo. Incluso si lo hacen, no va a cambiar nada. Esta gente sabe exactamente hasta dónde puede llegar. No van a prohibir los monitores de frecuencia cardíaca. Si el ciclista conoce perfectamente sus límites, incluso sin el monitor, todos saben hasta dónde pueden llegar”.

Recordemos que a Johan Bruyneel se le prohibió recientemente la práctica del ciclismo de por vida por su papel en el dopaje sistemático en el equipo del US Postal a principios de la década de 2000.

Vemos que la monotonía y “aburrimiento” de algunas etapas largas, junto con la hegemonía del Team Sky, hacen que la organización del Tour de Francia esté pensando cómo dar una vuelta a la carrera para devolverle la emoción e interés que siempre tuvo. Una es la de retirar los pinganillos que comunican a los equipos con sus corredores, pero parece que es una medida de seguridad que ningún ciclista profesional debería perder, por tanto, le toca el turno a los potenciómetros. La polémica está servida.