Todos tenemos días jodidos en nuestra vida y luego están los días en los que te llega una pájara en bici. Eso es otro nivel y es una de esas cosas que sólo tus compañeros entienden. Es la agonía absoluta. El fin del mundo. Todos hemos pasado alguna vez por una situación de estas y sabemos lo que se sufre. Nuestro papel a la hora de ayudar a un compañero que lo está pasando mal en la salida larga es fundamental.

El ciclismo, aunque es un deporte fundamentalmente individual, tiene una etiqueta de equipo enorme. Esta sale a reducir cuando los nuestros están en problemas. El espíritu deportivo reina en los ciclistas. Así que aquí te dejamos una lista de algunas cosas que puedes hacer para ayudar a tu compañero de ruta.

Revisa su bicicleta

No sería la primera vez que tras una pasada de kilómetros nos damos cuenta de que llevamos una rueda frenada. Por decir algo. Echa un vistazo a la bici de tu compañero para comprobar que está todo correcto y no hay ningún problema mecánico que le está causando la fatiga. Detente incluso para revisarlo. No viene mal que simules alguna modificación: el efecto placebo puede hacer maravillas.

Ponlo a tu rueda

Si vas en grupo organiza el pelotón de tal manera que protejas a tu compañero en apuras. Ubícalo en la parte posterior del grupo para que pueda ir a rueda, metido en el grupo y así recuperarse. No lo pongas en el final del todo: aquí es donde sufrirá el efecto goma, los látigos y se fatigará más aún.

Si vais sólo dos dile que se ponga a tu rueda y que avise si el ritmo es muy alto para que puedas regular y no dejarle por el camino.

Ayúdale con un tentempié

Una de las causas más frecuentes de pájaras ses descuidar la alimentación y la hidratación. A veces, por un descuido o una mala previsión, nos quedamos sin líquido o sin sólido para seguir llenando el depósito y entonces llegan los “madres mías”. Si tienes comida compártela con tu amigo. Puede que tú tengas el impulso de azúcar que necesita. Si se queda sin agua, comparte tu bidón con él. Es una muestra de generosidad que antes o después volverá a ti. Si ambos estáis en las últimas nunca está demás una parada para recargar.

Levanta su espíritu

Alguna broma, un chiste, una historieta o alguna frase motivadora son el mejor combustible psicológico. Algunos realmente responden al ser alentados y recordarles  su fortaleza y habilidad. Si sabes que tu compañero necesita un poco de positividad, dale un suave empujón y dile lo que tiene que oír.

Respeta su silencio

A pesar del consejo anterior, es cierto que en muchos casos algunos corredores pueden estar en un estado tan duro psicológicamente que les haga sentir irritables y frustrados. En estas circunstancias sólo necesitan un poco de tranquilidad, no los abrumes o atosigues con ánimos o cualquier otra cosa. Si tu compañero te pide silencio respétalo.