En 2014 era noticia que Javier Gómez Noya abandonaba el Triathlon Sartrouville, su club en la última temporada, para engrosar las filas del Bahrain Endurance 13, un superclub nacido bajo el auspicio de Su Alteza el Príncipe de Bahrain, Shaikh Nasser bin Hamad Al Khalifa, presidente del Consejo Supremo para la Juventud y el Deporte y presidente del Comité Olímpico de Bahrein. Podría haberle dado por el fútbol al hombre, como a la mayoría de jeques de Oriente Medio, pero afortunadamente para nosotros, le dio por el triatlón. No en vano, como triatleta ha participado en varias pruebas de media distancia, incluso con puestos meritorios, como en IM 70.3 de Berlin de 2013, donde concluyó vigésimo séptimo de su GGEE (25-27) en cinco horas y seis minutos.

Challenge Triathlon Bahrain

La cosa es que el príncipe ha fundado el que probablemente, a tenor de sus componentes, es el mejor club de triatlón del mundo. Y es que ningún otro puede decir que cuenta en sus filas con el Campeón del Mundo de Ironman de 2015, del Campeón del Mundo de Ironman de 2014, la Campeona del Mundo de Ironman 2015 y del cinco veces Campeón del Mundo de las Series Mundiales. Porque sí, para abrir boca, Bahrain Endurance 13 es el club actual de Jan Frodeno, Sebastian Kienle, Daniela Ryf y Javier Gómez Noya.

Javier Gómez NoyaPero no contento con este cuarteto mágico compuesto por, hoy por hoy, los mejores de este deporte, también han engrosado el club triatletas de la talla del americano Ben Hoffman -subcampeón de Ironman 2014-, el neozelandés Terenzo Bonnone, Campeón del Mundo de Ironman 70.3 en 2008 o el canadiense Brent McMahon.

En féminas el nivel también es para echarse a temblar: junto a Daniela, Jodie Swallow y Caroline Steffen. Calité.

Bahrain Endurance 13

¿Por qué hacer un club así? podría ser la pregunta. Pues la historia puede ser, cuando menos, curiosa. En 2007, al citado príncipe de Bahrain, Saqer Al Khalifa, en plena formación para ser el responsable de las fuerzas armadas del país, le diagnosticaron diabetes tipo 2, lo que le hizo cambiar sus hábitos alimenticios radicalmente. Ésto, unido a que comenzaba a hacer sus pinitos en triatlón, le hicieron ver cómo el deporte y la salud afectan a la vida de las personas y, por ende, al destino de países enteros.

“En Bahrain tenemos sanidad gratuita, así que hemos desarrollado la mentalidad de que alguien se ocupará de mi, olvidándonos de educarnos a nosotros mismos sobre nuestra propia salud. El problema es que el presupuesto nacional para sanidad se va reduciendo paulatinamente y el futuro, en este sentido, tampoco es alentador: las previsiones son que siga reduciéndose al mismo tiempo que el coste de la salud se incrementa. Por otro lado, la inversión en programas orientados al desarrollo del deporte, también ven reducido su presupuesto. Así que estamos tratando de ahorrar dinero olvidándonos de buscar soluciones a largo plazo, como puede ser procurar tener en el presente una población más sana que continúe estándolo en el futuro. El destino de Bahrain está unido a esta filosofía, y necesitamos un programa que inspire a la población a ser activa”. 

Sin duda, tras estas palabras del príncipe, se ve un trasfondo claro: el triatlón es la solución al problema de salud de Bahrain. Promoviendo las tres disciplinas él espera que la gente practique más deporte, sea más activa y, en consecuencia, sea menos propensa a enfermar. Y no es un mal planteamiento, sin duda. Ojalá otros gobiernos lo tomaran como referencia.