En invierno llegamos a sentir menos necesidad de hidratarnos, ya que nuestra percepción de sed disminuye y sudamos menos, siendo esta la razón por la que creemos que podemos reducir el consumo de líquidos. Sin embargo, estas necesidades no varían, y es importante el no esperar a tener sed para tomar líquidos ya que cuando sentimos la sed nos encontramos levemente deshidratados.

Si en verano tomamos bebidas para refrescarnos, en invierno podemos beber cualquier líquido caliente, tanto para sentir más calor como para cuidar el nivel de hidratación corporal.

Bebidas calientes para rendir en invierno

Entrenar en época de invierno comporta algunos retos que debes tener en cuenta, para sentirte cómodo, seguro y a la vez rendir a un nivel optimo cuando las temperaturas bajan.

Lo que llegas a comer y beber antes y durante tu rutina de entrenamiento tiene un impacto más que notable en tu rendimiento. Teniendo una nutrición adecuada mantendrás la temperatura corporal correcta y proveerás a tus músculos de la energía necesaria durante el ejercicio.

En invierno, durante la rutina de entrenamiento, al encontrarnos en un entorno frío la temperatura del cuerpo disminuye; el metabolismo incrementa el ritmo para poder generar el calor y humidificar el aire que respiramos, lo que hace que consumamos muchas más calorías para poder mantener la temperatura adecuada.

Al estar respirando aire frío y seco, tu cuerpo está viéndose obligado a calentarlo y humidificarlo con cada exhalación, lo que hace que consumas una considerable cantidad de agua. Recuerda que estando en el frío, como decíamos al principio, la sensación de sed disminuye y como se dijo anteriormente no debes esperar a tener sed para ingerir líquidos. Así que debes mantenerte hidratado todo el tiempo.

La pérdida del 3% del peso corporal en agua implica menor concentración y una baja notable en el rendimiento, las frutas, caldos, sopas, verduras y gelatinas ayudan a hidratarnos en invierno, y las bebidas calientes nos ayudarán a mantener la temperatura corporal. Esto deriva en que no tendremos que destinar más calorías de las necesarias a la termorregulación, con lo que a la postre descansaremos y recuperaremos mejor, al no tener tanto desequilibrio entre lo perdido y lo que hay que recuperar.

En lo que a la nutrición se refiere, los alimentos calientes, aunque no son prácticos, son los ideales. Es importante el comer de forma continua para poder reemplazar las reservas de carbohidratos, pues estas son usadas de forma constante para el ejercicio y el calor corporal y si no lo haces puedes sentirte fatigado y relajado.

De igual manera, como siempre repetimos, es de suma importancia beber líquidos cada quince o veinte minutos, antes, durante y después de los entrenamientos. Siempre debes hacerlo en pequeñas cantidades y a una temperatura que sea agradable (15-20 grados centígrados).