El deporte es sano, no solo para el corazón, también lo es para el cerebro, tanto a nivel psicológico como orgánico. Además de mejorar nuestro estado de ánimo a través de las famosas endorfinas, está demostrado que hacer ejercicio retrasa la muerte de las neuronas y favorece el nacimiento de otras nuevas. Por el contrario, la inactividad física va asociada a la mental, y la inactividad mental se asocia  a un mayor riesgo de deterioro cognitivo, o demencia, en la vejez.

No es necesario sudar hasta la extenuación, el ejercicio ligero y moderado es suficiente para producir todos estos beneficios. Es más, obsesionarse con el  deporte puede tener un efecto perjudicial para el cerebro y poner en jaque a nuestras neuronas. No tanto por la actividad física en si sino por el estrés que puede suponer para el individuo el hecho de tener que realizar unas horas concretas de ejercicio y alcanzar unas metas determinadas al respecto. El deporte a un nivel competitivo genera estrés y, como veremos más adelante, el estrés, a través de las hormonas que genera, tiene un efecto perjudicial para nuestro cerebro.

A continuación, vamos a analizar por qué mecanismos el ejercicio provoca estos beneficios en el cerebro.

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Foto: ITU Media // Delly Carr

Efectos psicológicos y antidepresivos 

Experimentos en roedores han demostrado que el ejercicio se asocia a un aumento de los niveles de dopamina en el núcleo accumbes, una estructura cerebral que forma parte del sistema de recompensa del cerebro. Tanto en ratones como en humanos, la actividad física aumenta los niveles  endorfinas, encefalinas y dinorfinas, sustancias naturales de nuestro cerebro con potentes efectos euforizantes e incluso analgésicas que, no solo nos proporcionan sensación de bienestar psíquico sino que además alivian el dolor de cualquier tipo y causa. Además, mover los músculos tiene un poder disuasorio sobre cualquier adicción, ya sea el consumo de drogas, como adicciones ligadas a una conducta; la adicción a Internet, a las compras, al juego…

El ejercicio físico es el mejor y más potente antidepresivo que existe y se considera la mejor” pastilla” contra la depresión. Esta acción se atribuye a la capacidad de la actividad física para promover la generación de nuevas neuronas en una zona del cerebro denominada hipocampo. Una acción que mimetizan los fármacos antidepresivos sin tanto éxito como el ejercicio.

Efectos orgánicos en el cerebro

Un estudio publicado en la revista “Medicine and science in sport and exercise” asegura que la actividad física protege de la atrofia de los lóbulos temporal y frontal del cerebro que tiene lugar con la edad, que se asocia con el deterioro de las funciones cognitivas y el aprendizaje. En las conclusiones del estudio, llevado a cabo con 600 adultos de ambos sexos, destacan que el nivel de ejercicio físico y el gasto energético son buenos predictores del grado de atrofia del lóbulo frontal, que se asocia a demencia.

Jose Luís Trejo,  neurocientífico del Instituto Cajal, habló de estos beneficios en una entrevista publicada en ABC Salud en diciembre de 2008.  Con su equipo ha demostrado que la actividad física y la actividad cognitiva están relacionadas a través de IGF1, una proteína sérica emparentada con la hormona del crecimiento, considerada actualmente como la hormona de la longetividad (o antiageing). Su déficit va asociado a las pérdidas de memoria inherentes al paso de los años.

Se ha demostrado que hay una relación entre la disminución de los niveles en sangre de la proteína IGF1 debidos a la edad y los déficits cognitivos o demencias. Tanto la actividad física como la cognitiva aumentan los niveles de esa proteína la cual protege a las células nerviosas de la muerte celular que ocurre con el uso normal y el paso de los años.  Cuando a ratones totalmente sedentarios los pones a hacer un poco de ejercicio hay una gran mejoría de las funciones mentales y un retraso de la pérdida cognitiva inherente a la edad.. El ejercicio, a través de dicha proteína, induce la génesis de las nuevas células nerviosas en una zona del cerebro llamada hipocampo que es el área del cerebro encargada del aprendizaje y la memoria.  Hacer ejercicio protege el cerebro frente a la futura pérdida de funciones cognitivas que conlleva el envejecimiento y lo hace a través de la proteína IGF1, relacionada con la hormona del crecimiento. Además aumenta la tasa de formación de neuronas en el hipocampo, área básica para funciones como el aprendizaje y la memoria.

En geriatría, que es aquella especialidad médica que trata los problemas propios de la vejez, las escalas utilizadas para predecir el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo o demencia en un futuro, utilizan parámetros que evalúan la fuerza física, además de los propiamente intelectuales. Dicho de otra forma, el nivel de forma física y por lo tanto, la actividad física, está muy relacionada con las funciones cognitivas del individuo y es uno de los parámetros utilizados para predecir el riesgo de demencia en la vejez.

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Foto: ITU Media // Janos M. Schmidt

Efectos del estrés en el cerebro

Una de las cosas que más neuronas mata es el estrés. En colectivos de la sociedad, con ocupaciones laborales que suponen muchas horas de trabajo  que además se acompañan a menudo de sedentarismo, ya sea por la falta de tiempo y/o ganas de hacer deporte, la práctica de ejercicio y el tiempo que uno dedica a uno mismo (la meditación y la  reflexión) son reemplazados  por el sedentarismo y el estrés, factores que no solo aumentan el riesgo de enfermedades cardiacas y psiquiátricas sino que además matan células nerviosas lo que conlleva mayor riesgo de demencia en la vejez. El sedentarismo y el no tomarse un tiempo para pensar y  reflexionar sobre lo que a uno le venga en gana van asociados a una vida estresante y el estrés va asociado a disminución del número de neuronas, lo que aumenta la probabilidad de desarrollar demencias, además de multitud de enfermedades cardiovasculares y psicosomáticas.

¿Qué se recomienda para llegar en buenas condiciones físicas y mentales, tanto cognitivas como de estado de ánimo, a la vejez?

Una dieta equilibrada, eliminar el tabaco, el alcohol y cualquier droga, todos ellas neurotóxicos y actividad física regular durante toda la vida. La inactividad física se asocia a la mental, y, todo lo que sea restringir la actividad del cerebro en cantidad y variedad tiene efectos perjudiciales, tanto para nuestras capacidades intelectuales como para nuestro ánimo.

Así que, para llegar a viejos más sanos, felices e inteligentes,  come sano, haz deporte y olvídate del estrés. Vamos a crear un nuevo lema: “Sexo, ejercicio y Rock’n Roll”.  

Por último, agradecimientos a ERIC, un gran médico, deportista, amigo y compañero de batallas, profesionales y deportivas, por su colaboración en el presente artículo. Gràcies Eric.