Asumámoslo: en Planeta Triatlón nos gusta nadar menos que a Celia Villalobos tener que pedir vidas en el Candy Crush. A los hechos me remito: a los cinco nos cuesta hablar de este segmento del triatlón, y dudo mucho que sea nuestro punto fuerte. La cosa es que me he acordado de que un día, en el Curso de Entrenadores de Triatlón de la Fetri, Antonio Alonso nos dijo que él dudaba mucho de los posibles beneficios del drafting en natación, y me he puesto a investigar al respecto. No solo desde el punto de vista “científico”, sino también desde el punto de vista del tío que entrena cada día y ve sus resultados y los compara.

Vamos, que he rebuscado por foros, mayormente, ahí donde nos encanta hablar de nuestras cosicas.

Y eh, que una amplia mayoría de la gente dice que pillar unos buenos pies te liberan de esfuerzo, así que me lo voy a creer. Por los tiempos que he podido encontrar, diría que el drafting en el agua mejora hasta un 38 por ciento nuestra eficacia. Vamos, que yendo al mismo ritmo, gastamos menos energías. O si queréis, gastando menos energías, vamos más deprisa. Vosotros escogéis.

Obviamente estos beneficios se notan principalmente en larga distancia, que es donde más “tiempo ahorrado” podemos encontrar, pero es extrapolable (sobre todo en ahorro de energía) para la corta distancia.

Drafting de pies

Esta puede ser la posición más hidrodinámica de todas, llegando a alcanzar reducciones del ritmo cardiaco de hasta un siete por ciento. Otro tema es conseguir una buena referencia, porque dependes de temas: en primer lugar escoger a alguien que lleve un buen ritmo, que teniendo en cuenta que vamos a estar todo el rato nadando en agua removida, vamos a tener complicado valorarlo; y en segundo lugar, que la persona a quien seguimos no se despiste y se distancie del grupo. Así que ya sabéis: si hacéis drafting de pies, id cada cierto tiempo sacando la cabeza para ver si no dejan de adelantaros, con lo que habrá que cambiar de drafteador (si esta palabra existe), o si os habéis ido 200 metros aguas adentro.

Drafting lateral

La alternativa al drafting de pies es ponerte al lado de alguien. En esta posición será más sencillo ver si estamos yendo en la dirección correcta porque podremos ver al frente por nosotros mismo. También vamos a aprovechar la ola generada por la persona que hayamos escogido para que nos facilite el trabajo, con la ventaja sobre el drafting de pies de que vamos a tener menos agua turbulenta en la que hacer el agarre.

Eso sí, es una posición, la de ir pegado a alguien, que hay que entrenar, y mucho, si queremos ahorrarnos golpes: es complicado acoplar nuestro ritmo de respiración (o el momento en que sacamos la cabeza) a la brazada del compañero, así que corremos el riesgo de llevarnos más leches que una femen entrando al Parlamento.

Drafting de hombros

No es la mejor opción de drafting, ya que es donde menos aprovechamos la ola, pero bueno, también existe la posibilidad. Tenemos la ventaja de que vamos a ir controlando nuestra propia carrera, así que el truco estará en, por ejemplo, ponernos al lado de un nadador lo más grande posible, para aprovechar el mayor rebufo posible.