Kristian Blummenfelt había dicho unas semanas que, de darse un nuevo triplete noruego, sería más viable en Ironman 70.3 que en las Series Mundiales. Y no se equivocaba. Por segundo año consecutivo el de Bergen se ha hecho con la victoria en el Campeonato de Oriente Medio de Ironman 70.3, disputado en Bahrain. «Ha sido el día más duro de mi vida«, reconoció recientemente de la carrera del año pasado. Sin embargo, de la jornada de hoy, cuando eche la vista atrás, tiene que recordarla de una manera muy distinta. Y es que no solo ha ganado, es que lo ha hecho batiendo el récord del mundo de Ironman 70.3

En el podio le han acompañado sus compatriotas Gustav Iden y Casper Stornes, con quien ya coincidió, aunque en distintas posiciones, en las WTS de Bermuda.

En ausencia de Terenzo Bozzone, que se ha retirado en el segmento de la bici, la carrera ha sido un monólogo incontestable de los europeos. «En cuanto me he subido a la bici me he dado cuenta de que no me quedaba nada en el tanque«, ha reconocido el neozelandés al acabar la prueba. Tras ganar en Ironman 70.3 Western Sydney hace dos semanas, y en Ironman Western Australia el fin de semana pasado, una tercera prueba ya ha sido suficiente para él, que recordemos que hace apenas cinco meses tuvo un gravísimo accidente que a punto estuvo de costarle la vida.

Tiempos de escándalo en meta

El anterior récord del mundo de Ironman 70.3 estaba en posesión de Michael Raelert, que en 2009, hace ya casi una década, paró el crono en el Campeonato del Mundo de la distancia en 3:34:04. Hoy los tres noruegos han batido ese tiempo. Blummenfelt lo ha mejorado exactamente en cinco minutos: 3:29:04. A apenas veinte segundos ha entrado Iden, y Stornes se ha ido hasta los 3:33:31.

Simplemente, de escándalo. Para muestra un botón: Blummenfelt ha corrido la media maratón final en una hora y seis minuto, y en total, comparado con su carrera de 2017, en la que dejó a Javier Gómez Noya sin triple corona, ha corrido once minutos más rápido. Sin palabras.