El australiano Cameron Wurf se hizo el pasado 14 de Octubre un pequeño hueco en la historia de los Campeonatos del Mundo de Ironman al lograr mejorar en más de cinco minutos el récord del segmento de bicicleta, hasta esta edición, y desde 2006, en manos del alemán Norman Stadler.

Deportista peculiar donde los haya, olímpico en Atenas 2004 en remo, ciclista profesional en Cannondale hasta 2014 y ahora triatelta profesional, Wurf fue capaz de dejar el crono en 4:12:54, lo que supone rodar durante 180 kilómetros a más de 43 kilómetros por hora. Una auténtica barbaridad. Lástima que luego no pudo refrendar su tiempo, bajándose entre los mejores, en la carrera a pie. En meta acabó en el puesto 17, con una maratón de 03:19:28. En el pasado Ironman de Gales, donde se hizo con la victoria, fue capaz de correr en 03:11:00, así que recorrido para mejorar en The Big Island tiene.

Sea como sea, Wurf ha publicado en su blog una extensa crónica de la prueba, en la que narra con todo lujo de detalles cómo evolucionó la carrera. Tras salir en el segundo grupo del segmento de natación, junto a triatletas como Sebastian Kienle y Lionel Sanders, el de Tazmania comenzó una persecución que terminaría haciendo mella en gran parte de los favoritos para la victoria final. En el caso de Jan Frodeno, que finalmente sufrió lo indecible por problemas de espalda, Wurf relata : «En el camino hacia Hawi el viento dio muy fuerte, especialmente a Jan. Todos habían optado por ruedas delanteras de 80mm de perfil, y luchaban por controlar la bici«.

Uno de los puntos claves fue la bajada de Hawi. Sanders fue el momento en que marcó su pico de potencia, y Wurf y Kienle debieron andar en cifras muy similares: «Estudié las caras de la gente, sobre todo a Jan, y no se le vía nada cómodo. En ese momento, decidí subir el ritmo y forzarle al máximo. Logré abrir un hueco, y aunque Sebi y Lionel reaccionaron, Jan estaba solo y obligado a perseguirnos, siendo como era el gran favorito y el corredor a vencer«.

Los tres, Wurf, Kienle y Sanders, se entendieron a la perfección en la tarea de separar a Frodeno, al que tuvieron a 30 kilómetros de la transición a más de un minuto. «Había visto un millón de veces esta carrera en televisión y en Youtube, desde que tenía siete años, y no me podía creer que estuviera en cabeza, habiendo salido casi con las chicas cuatro horas antes». A partir de ahí, la historia la sabemos, con un Patrick Lange viniendo fuerte desde atrás, junto a David McNamee, destrozando la carrera.

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