Cameron Wurf volvió hace dos semanas a marcar el mejor tiempo en el segmento ciclista del Campeonato del Mundo de Ironman. El australiano, que junto a Andrew Starykowitz era el favorito para lograrlo, fue capaz de parar el crono en 4:09:06. En su desarrollo le ayudó, sin duda, el inesperado viento a favor que se encontraron los ciclistas en los últimos kilómetros de la prueba, y que hicieron, por ejemplo, que Daniela Ryf fuese capaz de rodar en los mismos tiempos que triatletas como Lange, Gómez Noya o el propio Starykowitz.

Como viene haciendo habitualmente, Wurf ha colgado en su blog una extensa crónica de la prueba, en la que podemos leer de primera voz sus pensamientos sobre los resultados, cada uno de los segmenos, y su rendimiento. Afortunadamente el que fuera ciclista profesional con Cannondale es de los que más información comparte. El mismo día de la prueba pudimos ver su track en Strava y es habitual que se prodigue a la hora de aportar datos.

El segmento ciclista

Cuando finalmente alcanzamos al grupo de corredores tras el giro, hubo una cosa que me llamó la atención“, comienza relatando Wurf una vez se pone a hablar del segmento ciclista, su especialidad. “Andy Dreitz iba vestido de la misma manera que Patrick Lange, y se notaba que llevaba un ritmo perfecto para que este le siguiera, además de que otros le daban una protección extra sin que se dieran cuenta de qué estaba ocurriendo”.

Se refiere Wurf a la táctica conjunta entre Andreas Dreitz y Patrick Lange, por el cual el primero fue marcándole el ritmo al a la postre ganador de la prueba, y que sin duda le benefició en su rendimiento en la carrera a pie. Mientras otros como Braden Currie criticaron duramente esta actitud -“espero que le haya pagado bien“, llegó a decir el neozelandés-, Wurf la aplaude. “Patrick iba fresco como un pepino, controlando todo. No pude evitar sorprenderme y admirar lo que habían hecho, fue muy inteligente“.

Los Brownlee usaron esta táctica en Londres, pero nunca pensé que la vería en un Ironman“.

A partir de ahí Wurf trató de acelerar el ritmo con la intención de llegar de regreso a Kona con la mayor ventaja posible sobre sus rivales más directos. Durante varios kilómetros de la carrera a pie lideró la prueba, ocupando puestos de honor que en 2017 apenas pudo disfrutar, hasta que en el kilómetro 17 “ocurrió lo inevitable“, según escribe en su crónica. Patrick Lange le dio alcance y el australiano fue consciente de que no iba a ganar Kona.

Mucho se ha hablado sobre el choque de puños que nos dimos” escribe el de Pinarello. “Simplemente le felicité por su táctica en la bici y le dije que no me lo esperaba“.

Luego le animé a que apretase y rompiese el récord, igual que lo había intentado yo en la bici“, continúa Wurf. “Fue un momento muy bonito y que recordaré mucho tiempo, pero que también me hace pensar que no quiero que vuelva a ocurrir de esa manera“, en referencia a las ganas que, como otros tantos triatletas, tiene de hacerse con el triunfo en Kona. “Traté de igualar su ritmo, pero cuando vio que me quedaba, aceleró de nuevo y me dejó atrás. Sabía que no podía alcanzarle, estaba mucho mejor que yo este año“.