En 2004, Camille Herron corría más de 110 kms por semana a pesar de considerarse solo una corredora aficionada. Sin llevar un entrenamiento formal, sin carreras ni competiciones, pero siempre esforzándose más de lo habitual. Pues bien, en 2018 y a sus 36 años, Camille Herron que ahora se ha convertido ya en corredora de ultras, consiguió un nuevo hito el pasado fin de semana, correr en pista durante 24 horas un total de 262 kms y 192 metros en el Desert Solstice Invitational en Phoenix. También consiguió terminar sus primeras 100 millas (161 kms) en 13 horas y 25 minutos, lo que también es otro récord mundial femenino en pista.

Herron comenzó a dedicarse a los ultras en 2015, después de su exitosa trayectoria en maratón, en la que ha ganado ya 21 pruebas. Sólo 33 corredores fueron invitados a competir en esta prueba, que sirve como clasificatorio para el equipo nacional de los Estados Unidos en la prueba de las 24 horas. Los participantes tenían que  haber corrido para estar allí al menos 124 millas (200 kms) en 24 horas, o 100 millas (161 kms) en menos de 17 horas y 30 minutos. En total, Camile Herron corrió más de 650 vueltas en una pista de 400 metros, manteniendo un ritmo medio de 5’29″/km durante las 24 horas del pasado 8 de diciembre.

Camille Herron

Foto: Howie Stern Photo

El anterior récord de las 24 horas estaba en 161,55 millas (259,98 km) en poder de la polaca Patrycja Bereznowska. Además de rebasar ese récord, Herron también venció a Jacob Jackson, de 41 años, que corrió 157,58 millas (253,6 km) en 24 horas

Tal y como contaba en su cuenta de Instagram, Herron no utilizó solo un par de zapatillas, sino tres pares para poder correr durante todo el día: dos pares de Nike 4% Vaporfly, más un par de zapatillas Nike Pegasus Turbo. Desde que la carrera empezara a las 8 a.m. del sábado por la mañana y terminara a las 8 a.m. del domingo, Herron utilizó varias prendas según el momento del día. Utilizó una camiseta sin mangas durante el día hasta terminar con manguitos, guantes y gorro cuando empezó a caer la temperatura por la noche. Además, reconoce que «entró en la cueva del dolor durante las últimas cinco o seis horas, pero que fue capaz de superarlo gracias a un combustible especial: tacos y cerveza. Imaginamos que cuando uno lleva corriendo 18 o 19 horas sin parar, cualquier ayuda es válida para seguir hasta las 24.