Nadie ponemos en duda que Javier Gómez Noya sea el mejor triatleta de todos los tiempos. Al menos de corta distancia. Cuando uno le ve, piensa eso de “joder, tiene el talento y además trabaja duro”, pero… ¿Qué es realmente el talento? ¿Qué parte del éxito es talento, cuánto influye la genética, cómo afecta el entorno del triatleta? ¿Influye el material de triatlón que utilicen?

Estas preguntas darían para grandes disertaciones, principalmente por parte de entrenadores, pero vamos a ver de manera somera qué puede separar a un súper campeón de otros atletas que se quedan en segunda línea a través de un concienzudo estudio (original en inglés) realizado por dos investigadores norteamericanos, D. Collins, A. McNamara y N. McCarthy. En él, se incluyen una serie de entrevistas y cuestionarios con un grupo de cincuenta y cuatro atletas categorizados como súper campeones, campeones y casi campeones.

Deseo feroz de superar los retos

Tanto si volvía de una lesión como si de ser cortado por un equipo o club, todos los atletas top mostraron una clara determinación por superar los retos. Veamos, sin ir más lejos, la figura del citado Javier Gómez Noya: pese a los problemas médicos que le enfrentaron a la federación, él lucho por salir adelante.

Según el estudio, los deportistas que han logrado el éxito afrontan los problemas con un “qué voy a aprender de todo esto“, una actitud que no tienen los casi campeones, que prefieren mostrarse sorprendidos por las problemáticas y entender que la superación de los mismos es ajena a ellos.

Foto: Delly Carr // ITU Media

Foto: Delly Carr // ITU Media

Búsqueda constante de nuevos retos

Para la mayoría de los mortales lo más normal es encontrar un objetivo para cada temporada, y tratar de alcanzarlo. Una vez superado, nos paramos a descansar y empezamos a planificar a lo lejos qué querremos al año siguiente. Los súpercampeones no se duermen nunca en los laureles disfrutando de lo que han hecho en el presente. De hecho están constantemente buscando nuevos retos y nunca permitiéndose estar completamente contentos. Salvando mucho las distancias, aquel “Stay hungry, stay foolish” del malogrado Steve Jobs.

Si se da un paso atrás es para dar dos adelante

A todos nos toca encarar derrotas, errores y lesiones. Para los campeones, esto supone una motivación extra que terminan usando a su favor y dando un salto cuantitativo y cualitativo. En este sentido, hay muchos ejemplos. Volviendo a Gómez Noya, los problemas con que se encontró al principio de su carrera no solo no le hundieron, si no que posiblemente le hicieron más fuerte.

Foto: ITU Media

Foto: ITU Media

Los súper campeones están motivados siempre

Y además de manera intrínseca a su propia naturaleza, no necesitan motivación externa. Según el estudio, reflexionan mucho más que el resto de deportistas sobre su propio desarrollo, incluso llevando hasta diarios personales en los que anotan sensaciones, pensamientos, y marcan objetivos que les ayuden a crecer.

Mientras tanto, los casi campeones tienen a necesitar fijarse en los campeones para motivarse. Sería de hecho lo que nos pasa a la mayoría de los mortales, que vemos a Jan Frodeno, Mario Mola y Javier Gómez Noya y nos ponemos con unas ganas de salir a entrenar que para qué.

Sus padres y entrenadores no fueron agresivos

Muchas veces hemos dicho cómo han de ser los cauces para que nuestros hijos comiencen a practicar triatlón. Pues algo es clave: los padres no han de ser duros. Esto no significa que los padres no se preocupen o que no ayuden a ir a entrenar. Es justo lo contrario, han de ser apoyo y soporte, ser el staff necesario para que todo salga adelante. Pero sin presiones de ningún tipo.