Según fuentes de Erlanger Health System, la empresa responsable de la gestión de los tres principales hospitales de Chattanooga, el pasado fin de semana un total de 133 participantes en el Campeonato del Mundo de Ironman 70.3, en el que Javier Gómez Noya se hizo con la victoria, tuvieron que ser tratados por sus especialistas. Esta cifra, que a priori puede parecer elevada, queda muy lejos de los 611 que fueron atendidos en la edición de 2015, en la que la prueba fue golpeada por una durísima ola de calor que llegó a alcanzar los 37 grados. Este año afortunadamente las condiciones meteorológicas fueron más benévolas, rondando los veinte grados. En 2015 apenas fueron 200 los pacientes.

La mayoría de los participantes que recibieron asitencia médica lo hicieron por lesiones musculares, torceduras y esguinces, además de náuseas y vómitos, deshidratación y problemas respiratorios. Del total, solo veinte triatletas fueron trasladados a los servicios de emergencia del Erlanger’s Baroness, Erlanger North y Erlanger East para recibir atención especializada, básicamente en dolores abdominales, golpes en la cabeza, cortes por caídas en el segmento ciclista y dolor torácico.

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