No siempre la vida es justa y los últimos meses de la vida de Carlos López así lo demuestran. Un triatleta excepcional que buscaba cumplir un sueño: competir en Kona, en el mundial de Ironman celebrado en Hawaii. Su sueño se había logrado, en agosto había obtenido su ansiada plaza. Y el reto, si ya es arduo y complicado para cualquier triatleta, más lo es para el que iba a ser el único participante (de entre 57 deportistas) que compatibilizaba el triatlón profesional con un trabajo extradeportivo, ocho horas de comercial médico-quirúrgico.

Tanto esfuerzo, tanto entrenamiento, tantos momentos en familia o con amigos perdidos por buscar estar en Hawaii, para que justo en el instante previo, a tres semanas de la cita, cuando ya tocaba su deseo de estar en Kona, una conductora imprudente (que prestaba más atención al móvil que a la carretera) lo arrollara con el coche. No había justicia para el mallorquín. Y si nos permiten, más que injusticia, la vida estaba siendo cruel con Superlópez.

Sin embargo, como si de un superhéroe se tratase, Carlos no tiene entre sus planes rendirse y vuelve a tener entre ceja y ceja su sueño (que esta vez nadie duda que se hará realidad) de competir en Kona. Él mismo, confía tan poco en sus posibilidades (nótese la pronunciada ironía) que no es que tenga en mente ir a Hawaii, sino que lo promete: “Prometo volver con más fuerza, no sé para cuándo, pero Kona me espera, y tarde o temprano acudiré a la cita”

Carlos López junto a su bicicleta

Foto: Odeclas

Ahora, ya está plenamente recuperado y entrena con el primer objetivo de la temporada, el 70.3 de Mallorca a celebrar en mayo, fecha en la que llegará con 0 puntos en el ranking KPR. El accidente al menos no le privará de las grandes citas para conseguir los puntos necesarios para Hawaii, pero sí que le hará llegar muy justo en cuanto a tiempos y con la necesidad de competir en varias pruebas en los mismos meses para obtener la plaza.

Acto seguido, como nos confirmaba en una entrevista el pasado mes de noviembre, correrá en Niza a finales de junio, donde puede que se encuentre con Javier Gómez Noya, que valora la cita francesa como una de las posibles para su debut en larga distancia; después, tras solo un mes y una semana Carlos competirá en Hamburgo, donde en 2017 logró una cuarta posición.

Aunque tiene claro que buscará estar en Hawaii en 2018 es sensato y conoce su situación, por lo que afirma que de no poder estar en plenitud y lograr los puntos necesarios, viajaría hasta Vichy en agosto para intentar conseguir la clasificación directa ya para el siguiente año. Hay que recordar que de cara a 2019 Ironman cambia su proceso de clasificación y vuelve al tradicional modelo de slots.

El horizonte, sea cuando sea, pero que al 100% que lo logrará, es el de intentar batir el récord del tramo de natación de Kona, el más prestigioso del planeta y, que nadie dude que la terrible experiencia del accidente y el frenazo de su sueño, más el apoyo de marcas como Odeclas, la fabricante de bañadores deportivos, le harán más fuerte que nunca para conseguir sus metas.

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