Si revisáis los titulares de cualquier medio especializado en triatlón posiblemente todos hablen de la solvencia con que Alistair Brownlee se ha hecho con la victoria en Ironman 70.3 Liuzhou esta sábado. El británico, que con esta atesora dos victorias en media distancia en 2018, se ha impuesto en línea de meta a todo un veterano como Craig Alexander con más de cuatro minutos de ventaja.

A priori una ventaja holgada y fácil, y hasta en cierta manera lógica: Brownlee, una vez superados los Juegos de la Commonwealth se ha centrado en el Campeonato del Mundo de Ironman 70.3, a disputar en Sudáfrica el próximo mes de septiembre, y hoy ninguno de sus rivales, a priori, tenía el potencial suficiente como para superarle en una prueba de casi cuatro horas: Craig Alexander puede jactarse de contar con tres campeonatos del mundo de Ironman, pero a sus 44 años su capacidad de pelear con los primeros espadas puede ser limitada.

Del resto de triatletas, siendo Sam Betten o Mark Buckingham los más reseñables, ninguno de los que han competido en tierras chinas tienen la capacidad suficiente como para dar miedo al mayor de los hermanos.

Sin embargo, si uno analiza detenidamente los datos, quizás sí hay motivo para preguntarse si el dos veces medalla olímpica está experimentando algún problema con su carrera a pie. El pasado jueves, en la prueba masculina individual de los Juegos de la Commonwealth hasta nueve triatletas fueron más rápidos que él en el tercero de los segmentos. Sobre una distancia de cinco kilómetros, Brownlee marcó un tiempo de 16:05, a casi minuto y medio de un Jacob Birtwisthle que solo necesitó 14:35 para completar la carrera a pie.

Dos días después, en la prueba de relevos mixtos, la diferencia con los puestos de cabeza fue incluso más destacable: 4’54” para completar 1’5 kilómetros. Su tiempo fue incluso superior al empleado por alguna de las chicas: Ashleigh Gentle o Vicky Holland fueron más rápidas que Brownlee. En su descargo hay que reconocer que la carrera estaba completamente sentenciada y no tenía la presión de otras ocasiones en las que necesitas dar todo en los metros finales. No obstante, correr casi 50′ más lento que su hermano Jonathan es, cuando menos, reseñable.

En la prueba de hoy, más de lo mismo: Craig Alexander ha completado la media maratón final en 1:12:51. Alistair en 1:16:22. Si tenemos en cuenta que entre ambos hay trece años de diferencia, y que Alistair siempre se ha caracterizado por ser muy fuerte en el tercero de los segmentos, la sombra de la preocupación puede cernirse sobre él.

Llegados a este punto hemos de recordar que Brownlee se perdió el debut de las Series Mundiales de Abu Dhabi, así como la Copa del Mundo de Mooloolaba, a causa de una lesión en la pantorrilla. Sin embargo, como él mismo reconoció, antes de celebrarse la prueba de Gold Coast los dolores estaban superados. ¿Qué le ocurre entonces? ¿Está perdiendo el punch que le caracterizaba?

Hoy ha volado en la bici (ritmo superior a 43 kilómetros por hora), y puede que lo haya terminado pagando en la carrera a pie final, más o menos como le ocurrió en The Championship 2017, donde descubrimos que el británico también era mortal y podía sufrir una pájara. Este año aún no se ha medido a triatletas de nivel, como pudo ser en 2017, pero está claro que si quiere llevarse el Campeonato del Mundo de Ironman 70.3 el próximo mes de septiembre va a tener que cambiar su manera de terminar las carreras. Hoy la victoria era a priori relativamente sencilla, pero cuando se tenga que enfrentar a los Kienle, Sanders o Gómez Noya de turno cualquier error le va a costar muy caro.