Todos los que le damos al triatlón estamos obsesionados por encontrar la cadencia perfecta en el segmento de carrera a pie. Sobre todo los que le damos a la distancia ironman: salimos jodidos de la bici y lo único que queremos (aparte de llegar a meta) es no perder eficiencia. Así que una cadencia correcta puede ayudarnos a ir más rápido y no maltratar tanto nuestro sistema aeróbico y esquelético.

Lo suyo es que alcanzar una cadencia de más o menos unos 90 golpeos con cada pie (si fuésemos maratonianos de élite alcanzaríamos las 96, pero tampoco hace falta llegar a esos límites). Con ello conseguimos una de cosas básicas. En primer lugar, al minimizar el impacto contra el suelo, reducimos el daño causado a los músculos.

En segundo lugar, partiendo de la premisa de que para alcanzar esa frecuencia necesitamos un buen estado de forma, conseguiremos ir más rápido manteniendo constante la frecuencia cardiaca.

¿Y cómo carajos se consigue una alta cadencia, eh, eh? Pues con una buena inclinación hacia delante (aproximadamente cinco grados) y colocando el pie debajo de la cadera, en lugar de por delante. Esto nos hace tener más cadencia automáticamente, sin necesidad de esfuerzo adicional.

Así que a partir de ahora, ya sabéis que toca: un día, en la pista de atletismo, pedid a alguien que os grabe un momento en carrera, y a partir de ahí descomponed vuestros movimientos para poder mejorarlos. Hace unos días publicábamos un vídeo de entrenamiento de técnica de carrera, así que si queréis, tiráis de él.  Lo principal es que el pie golpee el suelo por debajo de la cadera y buscar zancadas más cortas de lo habitual.

A partir de ahí, todo serán beneficios.