Muchos triatletas -yo entre ellos, lo reconozco- tendemos a pensar que una carrera en plano es más sencilla, o más fácil, que una carrera que tenga desnivel. Pero no es así. Lo importante, al fin y al cabo, son las pulsaciones a las que vas. Puede que en una carrera con desnivel haya momentos en los que vayas a tope de pulsaciones, o a tope de watios, pero luego en descenso habrá cierta relajación. En cambio, en una carrera plana, el ritmo va a ser uniforme.

Vamos, que la cosa va simplemente de cómo se distribuyen las pulsaciones, aunque posiblemente al final sean las mismas.

Relacionado: Starykowitz bate el record de bici de un media distancia

Carreras con desnivel

Ironman Niza

Foto: Ironman

Una cicloturista o un segmento de bicicleta en un triatlón con bastante desnivel son bastante complicadas de gestionar, porque principalmente vas a tener gran disparidad de volúmenes de esfuerzo: no puede entenderse como una lucha sin cuartel contra el crono desde el primer momento, si no que hay que saber gestionar las pulsaciones y los umbrales a medida que el terreno cambia. Que sí, que está muy bien creernos Purito Rodríguez un rato, pero posiblemente a los tres cuartos de hora estarás peor que Tomás Roncero después de esprintar para coger el bus. ¿Y cómo lo hacemos entonces? Por ejemplo, en una carrera como el Ironman 70.3 de Barcelona, que cuenta con más de mil metros positivos en 90kms, una buena táctica sería plantearse no subir a Z4 más de 120 segundos seguidos, tratando de equilibrar esfuerzo y ritmo. Incluso, podrías plantear hacer cada puerto con un ritmo distinto, en progresivo, o en regresivo…

Lo importante, resumiendo, es que no haya una gran diferencia en la sensación de esfuerzo entre los tramos de subida y los tramos en los que vayas en plano.

Carreras planas

El truco está en mantener un esfuerzo constante durante un largo periodo de tiempo. En los 180 kms de un Ironman es fundamental, por tanto, ser capaz de estar en posición aerodinámica casi todo el tiempo. O mejor dicho, hay que tratar de estar fuera de esa posición el menor tiempo posible: para coger resueño puntual, en los avituallamientos, en pequeños desniveles…

Una buena estrategia sería mantener la Z2 a lo largo de toda la carrera, y sólo salir de ella en momentos muy concretos y nunca más de 60 segundos. Y recuerda que en los últimos kilómetros hay que incrementar la frecuencia de pedaleo para len la carrera a pie llegar con las piernas frescas.