Hoy cumplo 38 años. Sí, como nuestro querido Ironman, que tal y como lo conocemos, con sus 226 kms, nació en 1978. Mola pensar que tienes la misma edad que tu deporte preferido, las cosas como son. A los del fútbol no les pasa. Bueno, a la defensa del Milán AC supongo que sí, que esos deben de estar ahí más o menos desde que se descubrió su deporte. ¿Sigue jugando Baresi, por cierto?

Bueno, que me desvío: el tema está en que cumplir años está muy bien. Eso dicen. Yo en estos momentos, calvo, gordo y con arrugas no lo llevo muy allá, pero supongo que queda mal decirlo. La cosa es que independientemente de la edad, los triatletas lo celebramos de manera distinta al resto de los mortales, como la mayoría de las cosas. Creo. Y seguro que os veis identificados…

Los regalos

Donde otros a nuestras edades reciben de sus familiares cercanos y amigos calcetines, corbatas, jerseys de cuello vuelto y calzconcillos blancos (que siempre vienen bien por si te pasa algo en la calle, como decían nuestras madres), nosotros recibimos zapatillas de running, maillots, mallas de correr hechas de poliuretano y en algún año en que se alinean los planetas y nuestras maltrechas economías lo permiten, un pulsómetro. Es lo más fácil. ¿Para qué liarse pensando qué nos puede gustar, si nos pasamos el puto día diciendo qué nos gusta?

En este sentido, nuestras parejas son afortunadas, no lo vamos a negar.

La tarta personalizada

Un triatleta popular tiene dos sueños en esta vida: Ir alguna vez a Kona y que el día de su cumpleaños le reciban en casa con una tarta personalizada, de esas en las que hay figuritas de fondant nadando, pedaleando y corriendo.

A mí nunca me la han hecho, no lo voy a negar, pero vive dios que me encantaría. Anda que no iba a fardar en twitter, facebook, tinder, badoo, instagram, linkedin, snapchat y el teletexto con la foto… Qué bonito sería.

(Espero que Judit Izquierdo se dé por aludida…)

barcelona triathlon running

Foto: Flickr // Tots som sport

Entrenar está por encima de cualquier fiesta

Independientemente de que haya fiesta sorpresa o fiesta planteada, o te vayas a ir a cenar con tu pareja a celebrarlo y con los churumbeles, tu entrenamiento es tu entrenamiento. Quizás hoy no te castigues tanto, o te ahorres quince minutos de la tirada, pero hay que salir. El triatlón no entiende de días de lluvia, de días de viento, de días de demasiado sol y tampoco entiende fiestas de guardar.

Así somos los triatletas, una gente estóica…

Los Grupos de Edad

Yo no tengo 38 años. Bueno sí, pero a efectos de cuando la gente me pregunte qué edad tengo al enterarse de que es mi cumpleaños, lo que pienso responder es que soy 35-39. Y punto. Porque los triatletas no cumplimos años: cambiamos de Grupo de Edad.

kona meta

Foto: Ironman

El autorregalo

Que levante la mano el triatleta que no se ha hecho un autorregalo el día de su cumpleaños. Es la excusa perfecta: ¿necesitaba una cabra? Pues me la regalo. ¿Necesitaba el dorsal del Ironman de Vichy? Pues me lo autorregalo. ¿Necesitaba un casco aero? Pues adelante, Bonaparte. ¿Conocéis algún otro gremio que se haga regalos a sí mismos en su cumpleaños? Yo no, la verdad…

Kona

Cada año que cumples, sabes que es un año menos para Kona. Porque a ver, ésto trata de ser paciente. No todos somos Jaime Menéndez de Luarca, que el hombre va a Kona como el que va a por el pan. El resto de los mortales tenemos claro que en el grupo de edad 75-79 están nuestras posibilidades reales de acudir a la meca del triatlón. Así que hagamos números: ¿tengo 38? Pues en 37 estaré partiendo la pana en Queen Kaahumanu.

Reconforta, ¿verdad? solo tengo que esperar todo lo que he vivido menos un año para poder participar en Hawaii…