Cuando se trata del ciclismo femenino, la falta de cobertura mediática es un hecho cada vez más difícil de justificar, tal y como explica Megan Flottorp en un artículo escrito para Welovecycling. Como demostró hace poco el emocionante final de La Course by Le Tour, el argumento de que las carreras femeninas no atraen la atención del espectador por falta de emoción se cae por su propio peso.

Aunque las ciclistas venían después de terminar los diez días de carrera en el Giro Rosa, dieron espectáculo para dar y tomar, rematando con una de las mejores llegadas de todo el Tour. Al final de una etapa con cuatro altos, Annemiek van Vleuten logró superar a Anna van der Breggen por pura fuerza de voluntad en los últimos metros de meta. Cecilie Uttrip Ludwig remataba la prueba con una de las entrevistas más conmovedoras que el mundo del deporte profesional ha visto en los últimos años, sentada en el suelo exhausta después de la carrera, y pidiendo a los aficionados de corazón que apoyen el ciclismo femenino.

Ni que decir tiene que las ciclistas hicieron su parte y demostraron que tienen todo lo que se necesita para dar espectáculo del más alto nivel. Ahora es el momento de que patrocinadores y organizadores hagan su parte. Aunque no cabe duda de que se han conseguido algunos logros, como la confirmación del Presidente de la UCI David Lappartient de un salario mínimo obligatorio para mujeres ciclistas a partir de 2020, todavía quedan muchas cosas por hacer.

En un artículo publicado el mes pasado por Cycling News queda patente la desigualdad que existe todavía entre el ciclismo masculino y femenino. Resaltamos aquí solo algunos de los puntos más importantes.

Número de pruebas

El número de pruebas en el circuito femenino respecto al masculino no parece demasiado chocante de 23 ellas a 37 ellos, pero si tenemos en cuenta las etapas y el número total de días en carrera, la diferencia es enorme. Las mujeres pasan 52 días corriendo, comparado con 179 días que pasan los hombres. En otras palabras, por cada día que compiten las mujeres, los hombres compiten 3,4.

Distancias de las pruebas

En el gran tour masculino, el número máximo de etapas permitidas es de 23. Para las mujeres, a excepción del Giro Rosa, el límite es 6. La distancia media de una etapa del tour masculino es también 40 km más larga que los 140 km de la femenina. Aunque el debate sigue abierto en cuanto a si las etapas adicionales realmente hacen que las carreras sean mejores, el hecho de que a los hombres se les permita competir más de 3 veces el número de etapas que corre una mujer vuelve a reforzar el mito de que la capacidad física de la mujer es inferior a la del hombre. Sobre este punto y sobre los circuitos de ciclismo para los próximos juegos olímpicos de Tokio 2020 ya se ha pronunciado recientemente la campeona olímpica Marianne Vos, que exige igualdad entre ambos.

Annemiek van Vleuten

 

¿Borrar la historia del Tour de Francia de femenino?

Recordemos que el Tour de Francia femenino existió durante 6 años entre 1984 y 1989. Hubo 17 etapas en el Tour de Francia femenino de 1985 y en una petición de 2013, 97.000 personas firmaron para que se volviera a organizar. ¿Cuál es el problema entonces? Parece ser que a ASO no le interesa en absoluto porque no le dedica ni una línea en su página web oficial sobre el Tour de Francia.

Hablemos de dinero

No es ningún secreto que el ciclismo femenino recibe sólo una mínima cantidad de dinero del que reciben los hombres. A pesar de todo, ver los números es bastante alarmante. El salario mínimo para un ciclista masculino en un equipo continental profesional es de 30.855 € y 38.115 € en un equipo WorldTour. Mientras tanto, hasta que entre en vigor el salario mínimo obligatorio, el 17 % de las ciclistas profesionales todavía no reciben ninguna asignación económica, y más del 50 % trabajan en un segundo empleo para llegar a fin de mes. Sólo el 8% de las mujeres ciclistas ganan más de 40.000 euros al año, y más de la mitad han tenido que pagar a sus equipos por servicios como asistencia mecánica, pruebas médicas, gastos de viaje para carreras, bicicletas, piezas, alojamiento y comidas.

Esto podría deberse a que, en comparación con el presupuesto anual medio de 15 millones de libras esterlinas del equipo masculino de UCI WorldTour (según Shayne Bannon, Directora General de Mitchelton-Scott), un presupuesto normal para un equipo de ciclismo femenino de primera categoría es un poco más de 200.000 dólares. Eso significa que los hombres tienen 75 veces más dinero para trabajar.

¿A qué velocidad pueden ir las mujeres?

La velocidad media de Annemiek Van Vleuten cuando ganó el campeonato mundial de contrarreloj femenino en 2017 fue de 40,025 km/h en 21,1 km, mientras que la velocidad media de Tom Dumoulin, cuando ganó ese mismo año, fue de 41,626 km/h en 31 km/h.

Aunque es una diferencia notable, vale la pena preguntarse si realmente se ve la velocidad real durante una prueba.

Annemiek van Vleuten

Annemiek van Vleuten

Todo vuelve a la cobertura

Aunque todavía los números tienen que seguir creciendo,  las horas de retransmisión televisiva de pruebas femeninas se duplicaron con creces, de 310 horas en 2016 a 650 en 2017. Normalmente el argumento para justificar las discrepancias es que no suscita el mismo interés que el ciclismo masculino y la audiencia es la que decide al final. Hasta ahí todos de acuerdo. Pero, si no emitimos ciclismo femenino, ¿cómo sabremos si el público quiere verlo o no? Igual que el ciclismo masculino continúa creciendo en audiencia, ¿por qué no dar una oportunidad al ciclismo femenino? Han demostrado que pueden hacer una carrera emocionante, ayudémosles a conseguir el apoyo que necesitan para seguir trabajando y poder disfrutar del ciclismo femenino en todo su esplendor.

Fuente: welovecycling