Estamos en otoño. Se acerca la temporada invernal y vemos cómo bajando las temperaturas. Pero hay que seguir entrenando, como no puede ser de otra manera. Y no todo es abrigarse más, si no que también hay que hacer cambios en nuestra nutrición que nos proteja del frío y nos ayuden a rendir al máximo. Descubre de la mano de GoldNutrition cómo afecta esta bajada térmica a la ingesta alimenticia que tengas que hacer.

Con temperaturas bajas nuestro organismo actúa de una manera natural: mediante procesos biológicos se adapta para mantenernos entre 37 y 38 grados. Los procesos utilizados a tal efecto son la termorregulación y la vasocontricción. Estos mecanismos, grosso modo, lo que hacen es tratar de minimizar la diferencia de temperatura entre el exterior y la de nuestro organismo.

Para ayudar, es aconsejable seguir unas pautas en nuestra dieta:

Hay que seguir hidratándose correctamente

En esta época, a raíz de la caída de las temperaturas, se suda menos. Eso nos podría llevar a pensar que no es necesaria la mista ingesta de líquidos, pero no es así: el calentamiento y la humidificación de las vías respiratorias consumen una gran cantidad de fluidos, con lo que hay que reponer.

El frío de por sí no aumenta el gasto calórico

Pero al entrenar con más capas de ropa de lo normal, llevamos más peso encima, lo que sí supone un ligero aumento de gasto calórico.

Se ha de incrementar la cantidad de hidratos de carbono

Los hidratos de carbono, una vez digeridos mediante una serie de procesos, van a almacenarse en forma de glucosa en el hígado, pero a nivel interno también es un buen generado de calor (termogénesis de los alimentos).

Foto: BH Media Center

Foto: BH Media Center

Intentar entrenar con una ingesta previa

Entre treinta y sesenta minutos después de haber comido, el cuerpo genera alrededor de un diez por ciento más de calor que cuando se tenía el estómago vacío. Este aumento del metabolismo se debe a la energía liberada durante la digestión. Por tanto comer no solo proporciona el combustible si no que también aumenta la producción de calor.

Evitar comidas picantes

Y cuando decimos picantes, también es muy condimentadas. Es cierto que con ellas se siente inmediatamente una subida de temperatura corporal, pero al mismo tiempo generan un aumento en la dilatación de los vasos sanguineos, con lo que éstos se exponen más en la pie y el efecto que se produce es exactamente el contrario de la vasoconstricción.

Consume productos lácteos

Los yoguros en especial son un gran aliado, dado que contienen probióticso, microorganismos vivos que, cuando se administran en la cantidad adecuada, son capaces de regular la respuesta inmune evitando de esta manera muchas infecciones, como por ejemplo las de las vías respiratorias.

Aumenta la ingesta de cítricos

Diferentes estudios han demostrado que si en los meses de invierno se van a realizar actividades físicas exigentes o se va a estar expuesto a frío intenso, el consumo de vitamina C disminuye a la mitad la posibilidad de contraer un resfriado.

Con unos hábitos saludables y adecuados en nutricion vamos a lograr reducir las posibilidades de tener que parar unos dias por una gripe, resfriado,  etc. Está claro que minimizar los contratiempos esta en nuestras manos