Trazar curvas en bici es algo que distingue a simple vista a los buenos ciclistas de los no tan buenos. Es algo que no se aprende en tres salidas y que hay que intentar trabajar porque nos dará mucha más seguridad y confianza a la hora de salir en bici. Y si sueles ir en grupo, con más razón todavía. Tomar curvas de la manera más eficiente requiere de habilidad, pero también de confianza en ti mismo como ciclista. Si no tienes claro todavía cómo debes tomar las curvas, la entrada de hoy puede ser de tu interés. El primer consejo que te damos es dividir en tres fases la curva: entrada, ejecución y salida.

Fase de entrada en la curva

Uno de los puntos más importantes para tener una buena técnica en el trazado de curvas es que la entrada sea suave y eficiente. A medida que nos acerquemos a la curva, la posición del cuerpo debe estar lo más relajada posible, con las manos sobre las manetas de freno. Idealmente, nos situaremos en la parte baja del manillar, donde tenemos mayor control de los frenos, algo clave cuando hablamos de giros rápidos y cerrados.

En esta fase, mirar hacia adelante es crucial. Cuando estemos a unos 10-20 metros de la curva, miraremos hacia la entrada y el vértice de la curva. Esto nos permite asegurarnos que tenemos tiempo para decidir el trazado que haremos, la velocidad que tendremos que llevar y el piñón con el que saldremos. Si la curva es ciega y no podemos ver cuál es el vértice o la salida, mejor pecar de prudentes, no entrar pasados de velocidad  y tener que rectificar en plena curva.

A las curvas hay que llegar con la velocidad correcta. Por eso, si frenamos, que sea siempre antes. Frenaremos suave y gradualmente, de manera uniforme, evitando frenados bruscos que acaban reduciendo el agarre de los neumáticos sobre la carretera.

En caso de lluvia o terreno húmedo, la velocidad disminuye considerablemente cuando entramos en las curvas, muy suave y muy gradual. Esto significa que para entrar a la velocidad correcta, tendrás que empezar a frenar hasta tres veces antes en términos de distancia, especialmente si hay agua en la superficie.

Una vez elegimos el trazado mirando el vértice de la curva, intentaremos hacerlo lo más recto posible. Es la forma de tomar la curva de forma más eficiente y garantizar la máxima tracción en carretera. Una forma sencilla de hacerlo es empezar de par en par e inclinarse en el vértice de la curva. No olvides que, como ciclista que eres, no tienes toda la carretera para ti solo, por eso no debes salirte de tu carril.

Una vez entramos en la curva, dejamos de pedalear, bajamos el pedal exterior en posición de las 6 en punto y dejamos caer todo nuestro peso sobre él. Esto nos proporciona mayor tracción sobre los neumáticos y evita que el pedal interior roce con el asfalto al tumbar en la curva.

bajada Tour de Francia 2017

Foto: A.S.O. / Pauline Ballet

Fase de ejecución de la curva

Si has hecho una buena entrada, la fase de ejecución no te dará ningún problema. Seguimos mirando hacia delante según la línea que nos hemos trazado mentalmente hacia el vértice de la curva y mantenemos todo nuestro peso sobre el pedal exterior.

Si estás apoyado en la parte baja del manillar, aplana la espalda y los antebrazos, así reduces el centro de masas y tendrás mayor estabilidad. A veces, notarás que te levantas ligeramente del sillín y los brazos empujan más sobre el manillar, es normal.

Lo ideal en esta fase es no frenar, pero es convenientes apoyar los dedos ligeramente sobre las manetas de freno por si hubiera que echar mano de ellos. La velocidad exacta a la que se debe entrar en las curvas depende de cada ciclista, de su habilidad y de su seguridad en la bici.

Fase de salida de la curva

Cuando estamos empezando a salir de la curva, seguiremos mirando hacia adelante para detectar cualquier obstáculo o peligro que pueda haber en la carretera. La bici tenderá a volver a su posición horizontal, así que utilizaremos nuestro carril para empezar a pedalear una vez esté completamente erguida, para evitar que el pedal inferior pueda rozar con el suelo.

Fuente: bikeradar