En esto del triatlón hay un tema muy importante para todos los que lo practicamos: cómo compatibilizar vida y preparación de un ironman. Son muchas horas de entrenamiento y a veces no sabemos si nos va dar tiempo. Pues bien, hoy vengo con una buena noticia: en el último año he completado tres largas distancias, así que sí, da tiempo. ¿Cómo?

Encuentra y sigue un plan de entrenamiento

A lo largo de la red tienes un amplio elenco de planes de entrenamiento de larga distancia, con mayor o mejor intensidad. Tienes también libros, como Atletas de hierro. También tienes la opción de contratar un entrenador personal que te guíe en el camino. Y si estás pensando que hacen falta veinte horas a la semana para entrenar, no te asustes, eso solo ocurrirá un par de semanas a lo largo de todo el plan.

Habla con tu familia y consensúa con ellos el plan

Una vez que sepas cuántas horas vas a tener que entrenar a la semana, siéntate con tu familia y consensúa con ellos que vas a poder ponerlo en práctica. Revisa con tu pareja, tus hijos e incluso con tus amigos cómo es tu agenda semanal, y cómo vas a poder cuadrar horarios para ellos. Lo ideal es que dejes dos días a la semana para hacer las tiradas largas.

Entrena en la oscuridad

Uno de los trucos más importantes es entrenar a horas intempestivas: o muy pronto por la mañana, o muy tarde, justo antes de irte a la cama. Esto te va a permitir tener el resto del día para las tareas “habituales”. Si tienes plaza de parking o alguna habitación en la que no molestes, coloca allí el rodillo. Entrenando a estas horas ganarás tiempo.

“Te veo allí”

Este es un gran truco: si toda tu familia se va a trasladar a una barbacoa o a una playa, por poner un ejemplo, a unos cuantos kilómetros de vuestra casa, que ellos vayan en el coche. Tú, corriendo. Y de igual manera, si van más lejos, usa la bicicleta. Tardarás media hora, o una hora más que ellos, y el entrenamiento ya estará hecho.