Cuando en 2017 Jan Frodeno analizó las causas que le llevaron a andar durante el transcurso del último de los segmentos del Campeonato del Mundo de Ironman, una de las primeras que él y su equipo valoraron fue el pinzamiento de un nervio en la zona de la espalda en que llevaba colocado un GPS. Según explicó en su momento, «el transpondedor presionó unas cuatro horas el nervio ciático mientras pedaleaba«. 

En triatlón de larga distancia, con varias horas acoplados sobre la bici, es habitual que surjan dolores y que un nervio se pince. ¿Qué supone para nuestro devenir en carrera, y sobre todo, en la recuperación posterior? 

El dolor suele comenzar en el cuello o en la parte inferior de la espalda, aunque en ocasiones surge directamente en la columna torácica. Vienen motivados habitualmente por la inflamación o presión sobre la raíz nerviosa a media que sale de la columna vertegral. En ocasiones -más escasas y severas- la presión puede ser motivada por problemas discales y derivar en debilidad muscular. En estos casos, como tantas veces hemos dicho: visita al médico de cabecera y que él nos derive al especialista pertinente.

¿Cuáles son las causas de un nervio pinzado?

En nuestro deporte la principal razón para sufrir un pinzamiento son las sesiones largas de ciclismo, que llevan a que los triatletas tengamos una movilidad deficiente en cadera y tórax. Esto deriva en una presión excesiva sobre cuello y región lumbar, donde es más fácil que los nervios queden atrapados. En ocasiones la pobre rotación torácica durante el segmento de natación puede provocar pinzamiento de las cervicales.

En el caso del tercero de los segmentos, el mayor peligro al que se enfrenta un triatleta es la ciática, a causa de ir demasiado encorvados al correr. Esto es lo que en términos médicos se llamaría hiperlordosis, y básicamente aparece una vez la fatiga ha entrado en juego, dejamos de preocuparnos por la técnica de carrera.

 

¿Cuáles son los síntomas de un nervio atrapado?

Los primeros en aparecer son el entumecimiento de la zona, sensación de hormigueo y ardor, y finalmente dolor agudo que se irradia desde la columna vertebral hacia los brazos o las piernas. En algunas ocasiones surgen también síntomas en manos o pies, pero sin dolor en cuello o espalda.

En el caso de los ciclistas, podemos encontrarnos con compresión del nervio cubital, cuyo resultado es entumecimiento del dedo meñique. En su momento hablamos de porqué se duermen las manos al pedalear, y aquí tendríamos un caso relacionado: sobre la bici sostenemos el peso corporal sobre el manillar con cierta tensión, lo que hace que se inflame la zona afectada.

¿Cómo curar un nervio pinzado?

María Puig habló en su momento de los medicamentos antiinflamatorios no esteroides: nuestra recomendación es utilizarlos únicamente en los casos en que un médico considere que son necesarios. Si el dolor es intenso, es probable que nos receten también el uso de corticoides como el Dacortin. Además acudir al fisioterapeuta puede aliviar el dolor en la zona.

La combinación de estos tres factores debería mitigar el dolor, al menos en el corto plazo. A partir de ahí los ejercicios diarios de movilidad de la columna vertebral pueden reforzar el trabajo llevado a cabo por el fisioterapia. El descanso total no se suele recomendar.