¿Adicción al triatlón?

Si el otro día hablábamos de cómo entrenar a partir de los 40, hoy vamos a hablar de cómo desengancharse de esta fiebre al triatlón, por sugerencia de uno de nuestros lectores en las redes sociales. Es complicado que este deporte no acabe copando el 95% de tu vida cuando ya estás dentro. Como la mayoría de los que leemos esto es porque nos gusta, hemos pensado también en qué se nos puede ocurrir para quitarnos la adicción y que no terminen por tomarnos por locos en nuestro entorno personal y profesional. ¿Estás enganchado al triatlón y quieres dejarlo?

Excel con la suma de gastos que te ahorras al año

Este punto yo creo que va a ser decisivo, porque al final de año te vas a poder dar un buen homenaje con la pasta que te has ahorrado entre pruebas, desplazamientos, equipación, material, y lo que se te pueda ocurrir. ¿Te imaginas un año entero sin comprarte nada que tenga que ver con el deporte? ¿Ni una inscripción más? ¿Esos pares de zapatillas que van rulando por los armarios? ¿Esos conjuntos invierno-verano de bici? ¿Esas cuotas al gimnasio cuando los parques están equipados actualmente con todo tipo de facilidades deportivas?

Haz la prueba si tienes un momento de no entrenar y mírate todos los gastos del año pasado referidos a material y pruebas deportivas y luego me cuentas. Los vas poniendo en una hoja de cálculo, fila por fila, importe por importe, y luego te marcas un sumatorio final y te caes al suelo. Si encima rondas los 40 y todavía no has planificado tu jubilación, encontrarás la partida anual perfecta para tu vejez.

Vende tu bicicleta

Este momento es duro, durísimo, lo sé. Una bici es más que un trozo de aluminio o carbono, para mí es algo que tiene alma propia y siente y padece. Es tu compañera de fatigas, con la que has pasado horas y horas dando pedales, subiendo puertos juntos, habéis visto muchos paisajes y ella nunca te ha abandonado. Pero acuérdate de la última panzada de kilómetros que te metiste con ella. Casi 8 horas sin parar que según llegaste a meta casi la tiras por un puente. Piensa en esos momentos, y no en los buenos en los que te acoplabas a ella y pim-pam, pim-pam, te sentías volar rodando a 40 por hora sin despeinarte. Aquí tienes que tirar de malos recuerdos antes de poner ese titular de “se vende”. Es un primer paso importante. No hay triatleta sin bicicleta, no se concibe. Ahora bien, si acto seguido de poner el anuncio, te vas a la sección de “oferta” y te pones a mirar otros modelos como loco, lo tuyo no es adicción, es enfermedad.

Apúntate a un curso de cocina

Intenta rellenar el tiempo que antes te llevaba el entrenamiento con otras actividades que no te recuerden al pasado. Un curso de cocina puede ser una buena opción, y pégate a los que veas más rellenitos, que seguro que no saben ni qué es una bicicleta. Ahora bien, si vas allí a indagar sobre nuevas recetas de barritas energéticas o cómo cocinar la pasta y el arroz de formas antes no conocidas, entonces es que seguimos por el mal camino. A ver si salimos de allí montando en bicicleta nueva y con nuevas barritas de gourmet.

Date un empacho de pruebas

¿Querías triatlón? ¡¡¡Pues aquí lo tienes!!! Vamos a empezar el año con unas cuantas medias maratones, llanitas, sube y baja y con un poco de desnivel también. Luego nos vamos a meter unos cuantos duatlones entre pecho y espalda porque la primavera llega y ya huele a triatlón. Así entrenamos bien esas transiciones que tanto nos cuestan luego en carrera. Y llegado el verano, a saco. Sprints a todo lo que da de primero, de segundo 2 ó 3 olímpicos y de postre, un medio ironman o una larga distancia. Vas a acabar de triatlones hasta los …. (si hubiera sido mi amigo Diego lo habría puesto con todas las letras).

Y no te olvides de sumar en el Excel del punto 1 lo que te has dejado en cada inscripción, es importante a la hora de elegir una receta de pollo al chilindrón cuando vayas a clase de cocina.

Sal a montar en bici de paseo con tus hijos al parque

¿Te acuerdas de aquellos sábados y domingos por la mañana en bici con tu grupeta? Pues se han acabado porque lo estás dejando. Has vendido tu pepinazo y te has hecho con una clásica de esas que se lleva tanto para dar vueltas por el parque. Y encima, tienes que ir al ritmo que te marcan tus hijos. Terrible, lo sé. Pero es lo que toca cuando hay que dejar el triatlón. Dependiendo de la edad que tengan tus hijos, podrás ir a un ritmo u otro. Si todavía lo llevas en el asiento de atrás, mala cosa, porque en un bache puedes perderlo si le das cera. Si están aprendido a montar, casi es peor, porque entonces te dejarás la espalda hasta que aprendan. Y si ya andan solos en bici, enhorabuena, porque es cuando puedes empezar a disfrutar y ponerte delante para que cojan rueda. Pero no olvides nunca que son niños, y no van a entrarte a un relevo.