Bajo el techo de mi casa vivíamos en completa armonía hasta hace unos meses. Yo era el enfermo del deporte y del triatlón y ella la psicóloga que encauzaba mi vida. Pero eso ha ido cambiando con el tiempo.

Hace un año me dijo que quería entrenar para hacer triatlón, pero eso sí, sin competirlo porque a ella eso de competir no le hacía gracia. Pero vamos a ver, alma de cántaro, ¡a los triatletas nos gusta competir! Nunca lo llegué a entender. Esa fiebre le duró poco y fue la emoción de acercarse la fecha de mi reto del año, el Triatlón Full de Vitoria, lo que le hizo despertar ese apetito de volver a hacer deporte.

Entonces me dijo que se quería preparar algo grande, una media maratón! Sin dudarlo y aprovechando el tirón le hice la planificación completa hasta la media maratón de Córdoba y todos los días a nadar y correr con el resto del Grupo de Entrenamiento #impulsatufisico.

Cinco meses para pasar de correr 2km en 12min a enfrentarse a los 21km de una media maratón.

Como podéis imaginar, en estos meses hemos vivido de todo en casa. Días de “estoy que me salgo porque aguanto corriendo 5km sin parar”, a otros días de “esto es imposible, yo no voy a poder” con lo que a veces parece que tomo yo las riendas de psicólogo y ella la de enferma del deporte. Todo un espectáculo, claro está.

Pues así hemos ido pasando semana tras semana hasta llegar a la carrera popular de 10k de Casco Histórico de Sevilla. Su primera carrera de 10k. A un mes de la Media Maratón de Córdoba. Por supuesto, para su preparación para la media maratón ya ha tenido que entrenar corriendo esa distancia, pero claro, sin el efecto dorsal parece que es otra cosa.

La Carrera

El objetivo marcado era bajar de 55min en 10km, es decir, a 5:30min/km.

Calentamos un poco antes de la salida, algo de estiramientos dinámicos, y al cajón. Nos metemos en el cajón de 55min junto a dos globos verdes grandes con un 55 pintado al que tendríamos que seguir.

Dan la salida y nosotros controlando. Le digo que esté tranquila, que ya verá como lo hace muy bien. Al principio parece que se sofoca un poco porque ve que los enormes globos de 55min se adelantan mucho y que es imposible seguirles el ritmo. Yo al ver su cara miro mi Garmin y vamos a 5:20min/km, así que bien.

Pasamos el segundo kilómetro y vemos ya a corredores en las aceras con las manos en las rodillas e inclinados hacia delante que no pueden más. ¿Pero esto qué es? Yo no paro de pensar en la importancia de ir bien entrenado a una prueba para que no te pasen estas cosas.

En el km4 los globos van lejísimo delante nuestra. Según mi Garmin vamos a 5:15min/km así que le digo a mi chica que no se preocupe, que vamos muy bien, que los globos van demasiado rápido y que ya caerán. Ella con la cara desencajada me dice que como vamos de tiempo y yo le digo que bien. Por supuesto ni se me ocurre decirle que íbamos a poco más de 5:10min/km porque me hubiese matado. Su ritmo a mantener era de 5:25min/km pero yo la veía erguida y corriendo sin perder el paso así que decidí no decirle nada y sólo comentarle que podíamos bajar un pelín el ritmo, que íbamos bien.

Y vaya si cayeron. De las dos chicas que llevaban los globos de 55min una de ellas no pudo más y soltó el globo. Su ritmo empezó a bajar y se perdió en el fondo de la muchedumbre. La otra chica, que empezó muy fuerte poco a poco se fue viniendo abajo y en el km 6 ya la habíamos rebasado.

En esta parte de la carrera parece que a mi chica le dio un pequeño bajón, así que lo que hice fu irle diciendo que los tiempos iban según lo previsto, que no hacía falta apretar más porque seguro lo conseguiría.

Enfilando ya la entrada a la Alameda de Hércules, ella sola empieza a apretar el ritmo rodando a 5min/km. Ya se veía en la meta, nos quedaba poco más de un kilómetro para llegar a “Las Setas” que es donde estaba la meta. Precioso todo aquello por cierto.

Ya en la calle de llegada, y viendo el arco de meta, veo baja un poco el ritmo para terminar la carrera en 53:00min. Sin duda una gran carrera para ella con unos tiempos medios de 5:12min/km terminando en la posición 49 de su categoría.

Reflexión

Correr una carrera acompañando a tu pareja es una gozada. Eres un espectador de su esfuerzo. En este caso para mí ha sido fácil mantener su ritmo así que he podido disfrutar e ir animándola en cada zancada. La sensación es como cuando vas a una discoteca y no bebes alcohol y ves como poco a poco la gente se va emborrachando. En este caso miras a los lados y ves como los que más aceleraron al principio al final se van atrás o ves cómo hay gente mayor que seguro llevan años en el atletismo. Para mí desde luego como entrenador ha sido una experiencia buenísima, y como pareja acompañando a mi chica pues mucho más.

Os lo recomiendo. Animaros a correr carreras con vuestras parejas y animadlas a hacer deporte.

Enhorabuena a todos los que corrieron la carrera popular 10k Casco Antiguo de Sevilla.