¿El triatlón es cosa de jóvenes? La respuesta es un no rotundo. Querer es poder y estamos hartos de frases motivadoras que nos dicen que si queremos todo es posible. La fuerza está en la mente, que todo lo puede. Y para todo lo demás… ¿Mastercard? Pues no, para todo lo demás… entrenar.

Antes de nada, y como ya no eres un niño, una buena prueba de esfuerzo sería la mejor forma de entrar en el deporte por la puerta grande. Así evitamos sustos y disgustos que podamos llevarnos más adelante.

¿Por dónde empezar con el triatlón si ya no somos unos chavales?

Si la prueba de esfuerzo confirma que estás hecho un chaval, lo primero que tenemos que conseguir no son unas buenas zapatillas, ni la mejor aplicación para medir tiempos, ni las medias compresoras que lleva tu vecino que es un corredor de élite, ni una cabra. Lo primero que tenemos que luchar por conseguir es crear el hábito. Sí, sí, ya sé que no te habrá hecho mucha gracia, pero sin hábito no hay triatleta, ni corredor, ni ciclista, ni nada. Bueno, ¿y qué hay que hacer para coger el hábito? Pues hacen falta 66 días para poder crear un hábito y que éste pueda mantenerse durante años, según el Univeristy College de Londres. Los 28 días que se pensaban hasta ahora que eran suficientes parece que no lo son. Las neuronas no asimilan suficientemente bien los comportamientos y a la mínima, terminas abandonando y cogiendo una cerveza y sentándote en el sillón a ver películas. Si a eso le añadimos que los hábitos relacionados con el deporte tardan todavía más en adquirirse que el resto, vamos a fijar en dos meses y una semana el tiempo medio que necesitas para decir que “entrenas”.

Siguiente paso. ¿Qué entendemos por “entrenar”?  Pues yo diría que para una persona sedentaria y poco activa, conseguir hacer ejercicio durante 45 minutos 2, 3 ó 4 días por semana ya estaría bastante bien (puedes correr, dar pedales o nadar, como prefieras). No vamos a llegar a Río 2016 hagamos lo que hagamos, así que vamos a poner los pies en la tierra e intentar tener coherencia como recién llegados al deporte que somos. Luego habrá que saber soportar también los comentarios de amigos, compañeros de trabajo, cuñados, etc., que te dirán que estás pasando por la crisis de los 40 y que dejes de hacer idioteces. Ni caso, oídos sordos y disciplina. Es envidia pura lo que tienen y falta de fuerza de voluntad. Si hay gente que se ha iniciado en este deporte a los 47 y ha conseguido terminar un ironman a los 55, ¿por qué no vas a ser tú el siguiente?

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Una vez que han pasado 66 días y has conseguido crear el hábito, ya eres cuasideportista. Ya lo tienes ahí a la vuelta de la esquina. Un poco más de disciplina y autodeterminación y te dejamos pasar a la siguiente fase, que es la de equiparse como un verdadero triatleta.

Zapatillas para triatletas veteranos

Ojo, no te hagas ilusiones, que en este artículo solo vamos a dejar que empieces por las zapatillas, que pueden ser una pieza fundamental para evitar lesiones a medio largo plazo. Zapatillas hay miles en el mercado, y a cada cual mejor. Yo puedo recomendar las marcas y modelos que me han ido bien durante muchos años corriendo, pero cada uno es un mundo y lo que a mí me puede ir de cine, puede que a otra persona no le funcione. Mi consejo, si empiezas en este deporte, es que vayas a una tienda donde un profesional te pueda asesorar según tu peso, altura, kilómetros semanales y objetivos deportivos, qué modelos te pueden encajar mejor. Y luego, esto es como el cuento de La Cenicienta. Cuando te pruebas un modelo que realmente se ajusta a tu pie y a tu pisada, sabes que es “la” zapatilla.

Calentamiento y estiramiento: más importantes que nunca

Esto que hace unos años yo no sabía ni lo que era, ahora se ha convertido en una piedra fundamental si quiero evitar lesiones. Hoy precisamente lo comentábamos en el grupo con el que suelo entrenar habitualmente antes de hacernos unos miles. Todos rondando y pasando los 40 años. Cuanto más edad tenemos, más nos cuesta empezar a correr y coger un ritmo en el que nos encontremos cómodos. Fundamental calentar musculatura, sistema cardiovascular y mente para empezar a subir ritmo de forma progresiva. Y una vez terminado el entrenamiento del día, a estirar, a estirar, que el demonio va a pasar. No pares de forma brusca de correr. Baja ritmo al final o dedica unos minutos a trotar antes de parar. No olvides que conforme te haces mayor, tu flexibilidad se va perdiendo, así que ponle mucho empeño a los estiramientos o acabarás convirtiéndote en una tabla.

Objetivos realistas: metas pequeñas y factibles

Bueno, y ya que tenemos zapatillas, llevamos casi 2 meses entrenando y parece que hemos cogido el hábito. ¿Ahora qué? Pues ahora toca ponernos algún que otro objetivo realista. Esto sí que es un tema completamente personal y nadie mejor que uno sabe qué puede y qué no puede hacer. Lo normal sería ponerse objetivos de distancia en kilómetros, por ejemplo, completar 10 kms sin pararse. Para otra persona puede ser apuntarse a una carrera y terminarla dignamente. Alguno intentará engancharse a un grupo de entrenamiento de su gimnasio o de vecinos sin que le saquen los ojos… El único consejo que puedo darte es que te fijes un objetivo que no te suponga un estado de ansiedad que dé al traste con todo lo que has conseguido. Nadie ha corrido un maratón como primera carrera de su vida, ni ha hecho una larga distancia sin pasar antes por un triatlón sprint. Date tiempo y todo llegará.

Progresión en los entrenamientos: motivación al 100%

Muy unido al punto anterior está el de la progresión en los resultados. No te compares con gente que lleva años haciendo deporte y que tiene una base y un fondo que solo se consigue con la edad. Tú partes de cero y tienes que tenerlo siempre muy presente. Los resultados acaban llegando, pero con paciencia y con trabajo. “Buscáis la fama, pero la fama cuesta, y aquí es donde vais a empezar a pagar… con sudor”.

Competir o no competir en triatlón ¿por qué no?

Ésa es la cuestión. Yo soy de las que creo que la competición saca lo mejor de ti. Nunca te vas a esforzar igual entrenando por tu cuenta que rodeado de gente animando. En cualquier carrera o prueba uno da lo mejor de sí mismo. Pero también es cierto que la competición genera cierta adicción y puede que le cojas tanto el gustillo a esto de ponerte un dorsal todos los domingos, que acabe convirtiéndose en un problema a nivel familiar.

Si ya tienes el hábito, entrenas varios días por semana, combinas carrera, bici, piscina, trabajo de fuerza en gimnasio, y estás dentro de un grupo de whatsapp de triatlón, amigo, ya podemos darte la bienvenida a Planeta Triatlón. Ya estás metido en la secta. Tu salida va a ser complicada. A partir de ahora todo girará en torno a qué material necesitas, qué entrenamientos te harán progresar mejor y qué triatlón sprint vas a elegir para tu bautizo.

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Hasta esta parte solo he hablado de lo bueno de empezar a entrenar ya entrado en añitos. Pero también hay que dedicar un párrafo a la lógica y al sentido común. No somos niños. Aunque mentalmente tengamos nos podamos comparar con alguien de 30 años, el cuerpo no es el mismo.  Cuanto más mayores somos, más riesgo de lesiones tenemos, nuestros tiempos por buenos que puedan ser, no van a ser los de un chaval de 25 años que empiece de cero. Nuestra capacidad pulmonar va a ir disminuyendo con la edad y el rendimiento en general no es el mismo de una persona más joven. No lo digo por fastidiar, sino por avisar. Hay una frase muy buena que he oído a un amigo con el que entreno en bici que puede resumir esto que te digo: “A partir de los 40 entrenar no para progresar, sino para conservar lo que has conseguido hasta ese momento”.

Dicho esto, el éxito no es para los que piensan que pueden hacer algo, sino para quienes lo hacen.