Hace un tiempo hablábamos de las ventajas del drafting en natación. Tiene unas cuantas, la verdad, y en un deporte como el nuestro, en el que se trata de llegar lo menos cansado al segmento de carrera a pie, donde se deciden todas las carreras, es un punto muy a tener en cuenta. Pues bien, la pregunta es: ¿cómo podemos entrenarlo? ¿hay que ir a aguas abiertas acompañado? ¿hay que competir lo máximo posible?

No, mucho más sencillo que eso.

Podemos entrenar en la piscina en nuestras sesiones habituales con dos ejercicios distintos. Os diríamos que hace falta que el carril esté tranquilo y sin demasiada gente, así que olvidaos de entrenar el drafting los días que la piscina esté llena.

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Lo primero que hemos de hacer es aprender a ir pegado a pies de un compañero que vaya tirando y que sepamos que tiene un ritmo mejor que el nuestro. Si vais muy pegados a sus pies, en primer lugar notaréis que el agarre es distinto (hay más turbulencia en el agua), y en segundo lugar notaréis que le podéis seguir el ritmo.

Lo segundo que hay que hacer es ponerte a la altura de sus caderas y ajustarte a él lo máximo que puedas. Para comprobar qué efectivo puede llegar a ser el drafting en natación, prueba a adelantarle: verás que -aparte de que es bastante sencillo- una vez que te pongas por delante y él en tus caderas, mantener el ritmo no es tan sencillo.

De todas maneras, si por un casual tienes la suerte de poder entrenar estas habilidades en aguas abiertas, no lo pienses ni un momento: incluye ambos ejercicios en tus rutinas. Y además, si podéis nadar en grupo, probad a hacerlo como lo hacen los profesionales, en forma de flecha turnándoos. Veréis qué maravillosos avances lográis.

Foto de portada: AP // Marco Garcia