Es obvio que para conseguir resultados en cualquier aspecto de la vida, se necesita constancia. En nuestro caso, en el triatlón, necesitamos de los entrenamientos para posteriormente, en competición, poder alcanzar los objetivos que a principio de temporada marcamos. Pero claro, eso de la constancia es jodido, ya lo hemos dicho muchas veces. Ya hablamos de cómo superar la zona de confort, pero hay que reconocer que entre eso y todas las dificultades del día a día, nos lo ponen bastante difícil.

¿Y cómo mantener la motivación y evitar abandonar sesiones de entrenamiento, o la temporada completa? Pues evitando caer en la monotonía, el aburrimiento y en el estancamiento.

Mantener el interés por el ejercicio

En este sentido os recomiendo que sigáis la regla SMART de planificación de objetivos. Y es que cuando a principio de temporada estamos decidiendo en qué competiciones vamos a participar, hemos de saber que el objetivo ha de ser:

  • S: Específico.
  • M: Medible.
  • A: Alcanzable.
  • R: Realista.
  • T: Acotado en el tiempo.

La M y la T en este caso no nos importan mucho, pero sí es muy importante que no nos pasemos tres pueblos escogiendo. Si tengo capacidad para correr un 5K, no puedo ponerme como objetivo hacer un ironman en menos de diez horas. A la segunda semana de entrenamiento, cuando me toque una tirada de doce kms a ritmo de competición, mandaré todo al garete. Así que mucho ojo con las carreras a las que nos apuntamos: las metas han de ser reales.

Foto: Getty Images

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La importancia de la costumbre

Siempre se ha dicho que se tarda 21 días en adquirir una costumbre. Pues si no estamos acostumbrados a hacer deporte, habrá que autoconvencerse de que son solo tres semanas de “sufrimiento”, de esfuerzo. A partir de ahí, todo vendrá más rodado. Para hacerlo más sencillo, hay que buscar actividades con las que realmente disfrutemos y nos ayuden a estar animados. Hay que evitar la monotonía como sea.

Acabar con la monotonía

Se acabó lo de salir un miércoles a rodar una hora sin más, al ritmo que sea. El fartlek es tu amigo, y los entrenamientos por series, tu peor pesadilla, aunque la más placentera. Existen infinidad de técnicas de entrenamiento para evitar aburrirnos, así que conviene que las vayamos combinando en el tiempo. Hay un amplio margen de maniobra para innovar.

Foto: Niggel Roddis // Getty Images

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El deporte no es una obligación

Veo por ahí, cuando salgo a entrenar, a mucha gente con la cara desencajada, que se ve a la legua que no están disfrutando una mierda. Por ejemplo, a Judit le pasa: no le gusta correr, pero aún con todo, ha participado en varios 10K e incluso ha salido a entrenar. Pero sin ganas, cabreada consigo misma y estresada por la obligación de tener que hacerlo. ¿Y qué ha ganado con ello? Nada. En cambio, en cuanto descubrió la bicicleta, cambió el mundo para ella. Salir con la bicicleta a dar un paseo ya le sirve y se lo pasa como una enana. Pues con el triatlón es lo mismo: lo mismo no hay que seguir un plan de entrenamiento pormenorizado para completar un ironman. Lo mismo tenemos que entrenar lo que nos apetezca, disfrutándolo, para hacer un triatlón sprint y punto. La cosa es pasarlo bien, recoñe.