Hace unos días hablábamos de cómo el fartlek nos ayuda a correr más rápido. Hoy queremos explicaros cómo funciona exactamente, qué cambios genera en nuestro cuerpo para que finalmente logremos ser más veloces durante más tiempo.

Para ello tenemos que citar en primer lugar los tres sistemas energéticos de los cuales tira nuestro cuerpo a la hora de tomar el combustible necesario para poder seguir compitiendo:

En primer lugar tenemos el sistema aeróbico, que serían, hablando de zonas de entrenamiento, las zonas Z1 y Z2. Es decir, ritmos que te permiten ir cómodo, incluso manteniendo ciertas conversaciones con la gente con la que vas corriendo. En segundo lugar, tendríamos el sistema anaeróbico, que es aquel en el que no apenas hay presencia de oxígeno, a intensidades muy altas y con esfuerzos explosivos de hasta dos minutos aproximadamente. En último lugar, tendríamos el sistema anaeróbico aláctico, que más o menos viene a ser la muerte en vida: esfuerzos de apenas diez segundos al cien por cien de nuestra capacidad.

Partiendo de esta base, Peter Thompson, entrenador de atletismo, diseñó un gráfico que explica qué sistema se va a utilizar en función del tiempo de esfuerzo que vamos a desarrollar:

Foto: athleticsweekly.com

Foto: athleticsweekly.com

Tal como indica el gráfico, los tres sistemas no son excluyentes, dado que pueden coincidir en el tiempo, y tienen relación de interdependencia entre ellos. Si cogemos tres corredores de nivel y de distintas distancias como pueden ser Mo Farah, Lynsey Sharp y Usain Bolt, veremos claramente que cada uno de ellos requiere la utilización de un sistema distinto.

Así, Mo Farah en sus carreras de cinco mil y de diez mil va a estar fundamentalmente trabajando en sistema aeróbico. Mientras tanto, su compatriota Lynsey Sharp, velocista de ochocientos metros, se moverá básicamente en la zona de lactato. Por último, Ussain Bolt para la prueba de cien metros, en la que tiene una mejor marca de 9″58 estará exclusivamente en sistema aláctico, mientras que para la prueba de doscientos metros tendrá que necesariamente utilizar también su sistema anaeróbico.

Foto: Flickr // Dave Gorman

Foto: Flickr // Dave Gorman

Volviendo al doble campeón olímpico y mundial Mo Farah, aunque su sistema aeróbico predomine a lo largo de sus pruebas, él en varios puntos va a utilizar los otros dos sistemas de energía. De hecho, su famoso arreón final en la última vuelta de las pruebas, que supone incrementar el ritmo durante 400 metros, será tirando del sistema de lactato. Y el sprint final para tratar de ganar las pruebas, que puede durar unos setenta u ochenta metros, será con el sistema aláctico.

El citado Peter Thompson mantiene que el fartlek es una manera de mejorar los entrenamientos de lactato. Sin entrar a valorar el tipo de sesión de fartlek que se ponga en práctica, el resultado de su utilización es que la producción de lactato se incrementa deliberadamente por la intensidad del ejercicio y se alterna con periodos de actividad menos intensa. Esta combinación de intensidades enseña a las células musculares a usar el lactato producido en la fase de fuerte intensidad durante la de recuperación.

El resultado final es la mejora en nuestra capacidad aeróbica, aunque en función de las intensidades en que trabajemos, se puede mejorar incluso la anaeróbica. Llevándolo al terreno del triatlón, si practicamos fartlek, veremos que podremos correr más rápido el segmento de carrera a pie de cualquier sprint u olímpico.