Yo soy de los que disfrutan con una tirada larga a pie. Sufro, como todos, pero me libero. No me cuesta saltar de la cama si es para calzarme las zapatillas y comenzar a dar zancadas durante hora y media. Lo disfruto hasta yendo solo. Con la bici lo de salir en solitario quizá sea un poco más duro, pero de un modo u otro te diviertes. Al final vas disfrutando el paisaje, te da tiempo a pensar en muchas cosas, a analizar mil historias que siempre llevamos en la cabeza y a disfrutar sufriendo con alguna que otra serie o apretón. Lo que si que me supone una completa agonía es un entrenamiento de natación en solitario. Apaga y vámonos.

Enfrentarme a un sesión dura -o no- de agua sin más compañía que la de las corcheras me supone bastante suplicio. Cierto es que yo formo parte de ese grupo de «triatletas» que no tiene el agua precisamente como su debilidad. Sin embargo creo que, al final, para todos, un entrenamiento en piscina a solas suele ser bastante aburrido.

Así que, pensando en aquellos que os sentís como yo, aquí os dejo alguna forma de hacer de estos entrenamientos «a solas con vida» algo más dinámicos y divertidos.

Recuerda por qué te gusta nadar

Sí, nos gusta nadar, claro. Si no, no lo haríamos. Otra cosa es que algunos entrenamientos como tal se nos puedan hacer un poco pesados o aburridos. A mí me encanta correr, pero a veces un entreno largo de cambios de ritmo se me puede acabar atragantando.

Nos gusta nadar y eso es lo que tenemos que tratar de recordar siempre. Bien por esa sensación al golpear el agua, por la emoción que sentimos cuando suena la bocina el Día D o por el plato de ensalada que nos espera en casa. Nos gusta nadar. Si estamos ahí es porque lo hemos decidido nosotros, algo bueno tendrá que nos lleva a encontrarle cierto gusto aun cuando parece que no lo tiene. Nunca lo olvides

Trabaja en ti mismo

Céntrate en mejorar tus fallos y arreglar aquello que no te gusta. Aprovecha tus entrenamientos en solitario para ello. No siempre tienes la oportunidad de trabajar la técnica o la velocidad. Haz hincapie en aquellos que sabes que son tus puntos débiles. Repite esas series cortas una y otra vez, insiste en ese ejercicio de técnica que no acaba de salir. Eso te mantendrá motivado durante la sesión y con ganas de seguir machacándote.

gomas natación nadar con una goma

Foto: Youtube

Si haces siempre lo mismo acabarás aburriéndote

Hacer siempre lo mismo cansa, ten por seguro que si acabarás odiando la piscina. Trata de aplicar nuevas rutina, nuevos ejercicios cada día. Un entrenamiento variado se convierte en algo divertido y motivador. Alterna las sesiones de técnica con aquellas donde trabajes más la velocidad o la resistencia, prueba a nadar a diferentes estilos, etc. Se trata de no repetir para no cansarte.

Aprovecha el material

Si algo bueno tiene la natación es la cantidad de material variado que podemos usar para nuestros entrenamientos. El pull-buoy,la tabla, las palas o las aletas aportan un componente diferente a nuestras sesiones y las hacen más divertidas y dinámicas. Podemos aprovecharlos sobre todo al inicio de la sesión para combinar diferentes ejercicios y trabajar la técnica. Puedes hacer trabajo específico de pies, de fuerza de brazos, ejercicios de técnica de brazada. Con toda esta variedad puedes ir alternado y hacer de tu entrenamiento cualquier cosa menos algo monótono.

Piensa en la recompensa

Yo no sé vosotros, pero a mí una de las cosas que más me motiva siempre a entrenar es la merienda de después. Quizá lo tuyo sea la media hora que te vas a tirar en el sofá viendo la vida pasar o la ducha de media hora. La cuestión es pensar que después de sesión de entrenamiento a la que tanto nos cuesta enfrentarnos viene algo con lo que vamos a disfrutar mucho. Antes de tirarte al agua piensa en tu recompensa y prométete que la tendrás.