No descubrimos nada: tu capacidad para pedalear con desnivel positivo es lo que diferencia que quedes fetén en la clasificación, o que te veas relegado a los últimos puestos de un triatlón. Y está claro que no todos los desniveles son iguales: no es lo mismo tener que escalar El Vivero en el Bilbao Triathlon, que gestionar las constantes tachuelas de Vitoria. Cada montaña es distinta, y hay que saber cómo gestionarlas:

Rampas cortas, de unos cincuenta metros

Si se encuentran dentro de un recorrido más o menos plano, es muy posible que el desnivel de estas rampas no sea superior al cuatro o al cinco por ciento y que nos vayamos a enfrentar a unas cuantas similares a lo largo del recorrido. Lo ideal es tratar de mantener la posición más aerodinámica posible e intentando no bajar demasiadas marchas. Si has de reducir, espera hasta el último momento. En el descenso, no dejes de pedalear, trata de mantener el ritmo constante.

La idea general de estas tachuelas sería un “aquí no ha pasado nada”.

ciclista escalando

Rampas de medio kilómetro

Vale, ya estamos hablando de subiditas serias. Procura entrar con cadencia alegre, en la que vayas pedaleando bien. A medida que tu velocidad se reduce, baja marchas. La posición aerodinámica, el mayor tiempo posible. Una vez arriba, dos posibilidades: si la carretera continúa en plano, sube marchas para mantener el ritmo. Si es en descenso, sube marchas y recupera durante unos cinco segundos para posteriormente tomar impulso y continuar pedaleando.

Rampas superiores al kilómetro

En la aproximación al ascenso, no ataques. Muchos triatletas caen en el error de llegados a un puerto, tratar de acelerar el ritmo, entrar con fuerza. No hay que hacerlo así: quedan varios minutos en los que necesitas tener potencia en las piernas, y quemar las naves al principio no sirve de nada. Es mucho mejor ir de menos a más, acostumbrando al cuerpo al desnivel sostenido. Así que una vez entrados en la rampa, ve bajando marchas y tratando de mantener cadencia. A medida que vaya acabando el puerto, ve incrementando la fuerza de pedaleo.

Una vez llegados arriba, recupera durante unos quince o veinte segundos, que las piernas se recuperen y que tus pulsaciones bajen. A partir de ahí, vuelve a pedalear.