La mayoría de los triatletas populares destacan sobre la bicicleta o al correr, pero no dominan de la misma manera la natación. A diferencia de los profesionales, que en gran parte vienen de grandes resultados en edades jóvenes, suele ser la disciplina más débil en términos generales. Seguramente esta sea una de las razones por las que el duatlón sigue al alza, al prescindir de la etapa de natación.

¿Cuál puede ser el motivo? La natación es un deporte mucho más técnico y que necesita habilidades que hay que desarrollar y potenciar desde la niñez, por ejemplo, un mal hábito o postura en la natación es mucho más complicado de solventar que en los otros dos deportes del triatlón.

A pesar de la complejidad de eliminar estos automatismos o malos hábitos con duro trabajo todo se puede mejorar, aquí os presentamos cinco consejos para incrementar tu velocidad al nadar:

Aumentar el alcance

Nada más comenzar a nadar, a medida que la mano entra en el agua, un deportista principiante siempre va a estar tentado de comenzar a apretar con fuerza desde el primer instante. Sin embargo, un nadador experimentado es consciente que debe aprovechar cada fase de la propulsión y alargar hacia delante lo máximo la mano para impulsarte, así te moverás más rápido y abarcarás más espacio sin esfuerzo extra.

La clave de mantener la cabeza quieta

Un error muy frecuente también entre los nadadores más noveles es mirar hacia todos los lados al nadar y observar o estar pendiente de otros nadadores. Al mover tanto la cabeza y no mantener una postura uniforme el nadador no encuentra un ritmo constante, es más, nadará de forma agitada y mucho menos eficiente. ¿La clave? Concentrarse en un punto fijo por delante de nosotros e intentar alcanzarlo en todo momento; así, evitaremos salirnos del rumbo preciso y no perderemos unos segundos que pueden ser fundamentales.

Aprovechar toda tu fuerza para acelerar

Para nadar con fuerza, ¿solo basta con utilizar la fuerza de los brazos? Para nada.  Al iniciar la fase de propulsión, debes acelerar aprovechando el movimiento de la cadera (punto desde el que se obtiene la mayoría de la fuerza en todos los deportes, fundamental su entrenamiento). Si utilizas más la cadera que los brazos permitirás obtener un mayor ímpetu a tus brazadas y al mismo tiempo darás descanso a los brazos para aguantar más a un ritmo alto.

Visualiza la brazada

Si visualizas antes de estar en el agua los movimientos y la forma en la que vas a mover los brazos, más controlarás la brazada al competir. Como siempre, es fundamental observar y analizar al detalle cómo nadan los mejores deportistas de este deporte, presta mucha atención a cada movimiento y postura, cómo entran al agua, que hacen debajo de ella, cómo salen; todo cuenta.

Aprender a relajarse

Evidentemente nunca hay que relajarse demasiado en la alta competición, pero mejor estar calmado y no exaltado. Así, evitarás perder energía innecesaria y no te fatigarás en la primera etapa del triatlón. Por ejemplo, hay que saber con qué relajarse y con qué no. Si estás agotado y empiezas a extender el brazo para relajarte y no que se te cargue, es decir, no mantienes el codo alto, comprometes la entrada de tu mano al agua y su profundidad, por tanto, te ralentizará.

Otro consejo, al igual que aprovechamos la energía del que va por delante en el ciclismo, es aprovechar la velocidad y potencia del que va por delante al nadar para ahorrar energía. De la misma manera, un triatleta suele saber cuál es su cadencia de pedaleo o de zancada pero no sabe cuál es su cadencia al nadar. Grave error, en el deporte (más si es de élite) hay que perfeccionar y analizar todos los aspectos.