A mí esta pregunta me encanta, os lo juro. Cómo nadar mejor. Tela. Es la típica pregunta que tiene miga. Esa, junto a la de “cómo correr mejor” puede ser la pregunta que más se haga un triatleta. Y lamento comunicaros que -creo- no hay más truco que preocuparse por la técnica, cambiar hábitos y entrenar, entrenar y entrenar.

Cuanto más tiempo pasemos en el agua, mejor. Pero de igual manera, también hay que hacer las cosas bien. Ahí van nuestras recomendaciones:

Internaliza cómo quieres nadar viendo a los profesionales

¿Cuánto tiempo le dedicáis a ver vídeos de youtube de gente nadando? Uno o ninguno, no me digáis. Pero seguro que si os sentáseis un rato a ver cómo nada Michael Phelps, o cómo logró Katie Ledecky el récord de 400 metros libres, en la siguiente sesión en el agua trataríais de emularles. A la primera quizás no sale, pero intentándolo muchas veces… Ya os digo yo que sí.

Nada más rápido con un control por escrito de tus entrenamientos

Muchos utilizamos una chuleta para saber qué entrenamientos tenemos que hacer. ¿Pero quiénes llevamos un diario de cuáles han sido las sesiones que hemos hecho a lo largo de la temporada? Muy pocos. Y qué quéreis que os diga, llevar un control de qué nadamos es un magnífico camino para nadar de manera más inteligente:

  • Nos ayuda a ser responsables de nuestro entrenamiento.
  • Nos permite reflexionar sobre el trabajo que estamos haciendo.
  • Podemos analizar el progreso y encontrar puntos de mejora.

No necesitas todas las facilidades que otros tienen para entrenar

En la bicicleta los triatletas somos insoportables: hoy es que había mucho viento, es que no veas, ni un puto relevo que me han dado, algo le debía de pasar a la bici… Excusas tenemos por doquier. Pues en el agua igual: no, es que el carril estaba lleno y no había quien nadase, es que no he podido descansar bien esta noche, es que hay corriente en la piscina […] Lo que sea.

Y hay algo que deberíamos tener en cuenta: cuando todas las condiciones están ok, entrenar es muy fácil y posiblemente no salgamos de nuestra zona de confort. Y en cambio los entrenamientos con problemas nos hacen mejores, porque nos estresan y sacan lo mejor de nosotros. Así que cuando vengan mal dadas, o haya más señoras nadando a braza de lo normal, solo hay una solución: apretar, nadar más rápido para recuperar lo perdido.

Aparte, si nos acostumbramos a nadar con condiciones negativas, cuando vengan condiciones favorables, ¡vamos a volar!

Si despacio no te sale, tampoco lo podrás hacer rápido

Como buenos triatletas, somos cagaprisas por naturaleza, y lo queremos todo bien y lo queremos rápido. Pero en la piscina, y con la técnica, hay que ser muy muy, pero que muy, paciente.

Tenemos que asumir que nos esperan sesiones en las que hacer gestos técnicos despacio, con calma, tratando de hacerlo bien para de aquí en un tiempo poder repetirlo mientras nadamos, y mientras nadamos rápido. Así que no os dejéis vencer por las ganas de batir vuestra MMP en 100 metros porque lo único que conseguiréis es cansaros y no mejorar la técnica.

Y eh, una cosa: a nadar rápido solo se aprende mejorando la técnica.