Si quieres perder peso para ir más rápido en la bici, tienes que entrenar cuando tu cuerpo tiene un bajo nivel de glucógeno. Lo que toda la vida hemos hablado de entrenar en ayunas. ¿Cómo implementarlo dentro de tu agenda? ¿Te imaginas rediseñar tus hábitos, o tu cuerpo, para funcionar como cuando vas cargado de combustible y quemar grasa de la manera más eficiente, pero solo con un mero retoque de lo que ingerimos?

Tranquilo, no vamos a hablar de ninguna píldora maravillosa.

Qué ocurre cuando reducimos los niveles de glucógeno

El gran objetivo de entrenar en ayunas es negar de forma inteligente a nuestro cuerpo del glucógeno que necesita, de manera que aprenda a tirar de la grasa. Para que esto suceda, es necesario que nos acostumbremos a los periodos de trabajo sin glucógeno. Tiene su lógica: si no enseñamos al cuerpo a estar sin su fuente habitual de energía, el día que se la quitemos de golpe y tenga que reponer urgentemente para que sigamos pedaleando al mismo ritmo, va a decir: perdona bonita pero no, que no tengo un pijo de energía.

Foto: Flickr // hendrikaufmkolk

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Una vez que le hemos acostumbrado, nuestro cuerpo es capaz de sustituir gradualmente el consumo de glucógeno por el de grasas durante el entrenamiento. Así es como la magia de quemar grasas tiene lugar.

Además, el entrenamiento en ayunas enseña a nuestro cuerpo a mejorar su metabolismo cuando estamos descansados: así, mientras muchos triatletas comienzan a entrenar en ayunas con el gran deseo de perder grasa, lo que finalmente están es enseñando a su cuerpo a ser más eficientes. De ahí que en el triatlón de larga distancia sea imprescindible incluir sesiones de entrenamiento en ayunas, que nos permitan en competición empezar a tirar de nuestras reservas de glucógeno lo más tarde posible.

Foto: Flickr // hendrikaufmkolk

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El papel de la cafeína en el entrenamiento en ayunas

Muchos triatletas, antes de entrenar en ayunas, toman un café justo antes de empezar. Es buena idea dado que la cafeína estimula el metabolismo de la grasa. El problema es que no todos los cafés que nos tomamos son iguales. El que nos tomemos ha de ser solo, sin leche, y sin azúcar.

Y si no eres consumidor habitual de café, no hagas experimentos: tómate una pastilla de cafeína quince o treinta minutos antes de entrenar, y tendrá los mismos efectos.