Cuántas veces se te habrá pasado por la cabeza el miedo que te dan las lesiones. ¡Horror vacui! ¿Quién aguanta a un triatleta en casa que no puede hacer deporte? Mejor no pensarlo. Pero pocas veces hablamos de las lesiones auditivas –que haberlas haylas- y que pueden llegar a ser un grave problema.

No somos médicos, no hablaremos de ellas, pero sí de opciones disponibles para proteger tu oído en la piscina, mar, ríos, rías, lagos o todos esos lugares que te sirven para hacer esos largos que necesitas para tus entrenamientos semanales.

Consejos para proteger los oídos al nadar

  • Usa un gorro de natación adecuado. Asesórate en una tienda especializada y compra un gorro que cubra bien tus orejas. Póntelo de tal manera que evites filtraciones o bolsas así como que se te mueva cuando nadas. Quizás en los chicos sea más sencillo pero la cosa se complica con las chicas con melenas largas o mucho pelo. ¡A sufrir con los tirones! Si ves que cuando sales del agua el gorro no está en la posición original y se te ha desplazado hacia atrás, ten cuidado porque puede ocurrir que se filtre alguna gota de agua en tus oídos. Practica en casa para ponértelo bien haciendo el vacío adecuado con las manos en el interior y soltándolo en el lugar adecuado para que quede firme.
  • Si tienes la suerte de entrenar en aguas abiertas y no tienes por qué llevar gorro, existan cintas de silicona a modo de diadema que te ayudarán a evitar que entre agua en tus oídos.
  • Si tienes especial sensibilidad o eres propicio a otitis, puedes usar tapones de silicona además del gorro.
  • Seca bien tus oídos cuando salgas de la piscina, lo mismo cuando te duches para limpiar bien todo tu pabellón auditivo de posible cloro, sal e impurezas propìas del agua si no nadas en piscina. Inclina la cabeza y tira de los lóbulos para expulsar las gotas de tu oído interno.
  • Si no es necesario, evita entrar de golpe en la piscina dado que los impactos no son buenos para nuestra audición.
  • Evita nadar en aguas sucias o espacios que te resultan desconocidos y que pueden contener bacterias que te lleven a una otitis. Si no estás seguro, mejor no arriesgar.
  • Evita el uso de bastoncillos que hacen más mal que bien.

La otitis del nadador

Quizás has oído hablar del mal del nadador u otitis del oído externo. Sus síntomas son picazón, dolor intenso de oído o dolor al tragar, sensación de tener el oído tapado, hinchazón y, en casos más avanzados, supuración o zumbido en el oído y mareos o vértigo.

En cualquiera de estos casos, si el dolor es persistente, acude cuanto antes a tu médico de cabecera para que te recete un antibiótico o antiinflamatorio antes de que empeore. Una infección de oídos no es un mal menor y mejor prevenir antes de que llegue al oído medio. ¡A cuidarse!

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