Scott Tinley, dos veces Campeón del Mundo de Ironman, dijo una vez que había únicamente dos razones por las cuales abandonar un triatlón: la primera, un fémur izquierdo roto. La segunda,  un fémur derecho roto. Nadie queremos ver nuestro nombre junto al DNF, pero a veces toca. Mi regla quizás no llega a los límites de Tinley: o un fallo mecánico insuperable (la bicicleta es inmanejable, por ejemplo), o una emergencia física, tal como una lesión grave o deshidratación.

Así que ahí van unas cuantas excusas que NO son buenas razones para abandonar:

  • Una rueda pinchada. Lo sentimos, no es excusa, lleva parches y una bomba.
  • Te sientes mal, notas que no es tu día y no te apetece correr más.
  • Vomitar. Frena, toma agua y come. Y ya. Muchos PROs vomitan a lo largo de las carreras. Messi lo hace antes de muchos partidos. Y en medio. Y no se cae el mundo. Si te alimentas correctamente, las arcadas desapareceran.
  • Si tu rival archienemigo te está ganando. Vaya, jode, pero otro día será al revés. Pero nada de abandonar.
  • Si todo dios, incluida tu abuela, te están ganando. Vale, no es tu día. Pero tampoco es excusa. Continúa y cruza la meta.
  • El tiempo es horroroso, y hace mucho viento, o llueve, o hace frío. Sé espabilado y lleva una chaqueta o un chubasquero para mantener tu temperatura.

Entonces, ¿cuáles sí son razones para abandonar una prueba de triatlón?

Lesión: Hay una delgada línea roja en este sentido, y es algo que tendrías que discutir con tu entrenador y con tu fisioterapeuta. Yo contemplaría aquí cualquier tipo de lesión que conlleve riesgo de imposibilitarnos entrenar en el futuro – corto y medio- si continuamos pedaleando o corriendo. Esto limita bastante el concepto, soy consciente. Que nos duele el tobillo pero ésto solo ha bajado nuestro ritmo quince segundos por kilómetro, por ejemplo, pues se continúa. Si hay asistencias médicas a lo largo del recorrido, nos paramos, hablamos con ellos, y que den su impresión sin dejarse subjetivizar por nuestra opinión.

Contusión: Si nos hemos dado un golpe, principalmente en la cabeza, hay que pensarse dos veces lo de continuar. La carrera a pie, por ejemplo, conlleva muchos rebotes en nuestra musculatura que llegan hasta nuestra zona superior, y un esfuerzo prolongado puede agravar los problemas. Yo en este caso, no daría mucha opción a la duda: en caso de golpe fuerte, se abandona y punto.

Enfermedad: Este es un punto bastante cruel, ciertamente. Te has preparado durante meses para hacerlo lo mejor posible, y llegados al día, un virus lo manda todo a la mierda. Mi recomendación: si el malestar es de garganta, podrías salir a competir. Quizás no va a ser tu mejor carrera, pero estarás capacitado para cruzar el arco de meta. Si en cambio los síntomas los sufres en la zona estomacal… Mejor quedarse en casa. Ya habrá otros días para partir la pana.