Asumámoslo, entrenar rodillo es un auténtico coñazo. Pero para los que vivimos en ciudades en las que hay sólo dos estaciones -la de trenes y el invierno- y la niebla reina durante meses, es vital utilizarlo si queremos no perder la forma y, sobre todo, acumular fondo aeróbico para aguantar las tiradas largas en temporada. ¿Cómo podemos llevarlo un poco mejor, interferir lo menos posible y evitar los dramas familiares?

Escoge bien dónde ponerte

Tengo la suerte de tener tres habitaciones en casa: la habitación de matrimonio, el despacho de mi doña… y la habitación de la bici. Y sé que soy un privilegiado, porque mucha gente tiene que entrenar el rodillo en el salón, o en el pasillo, o en el trastero (yo mismo entrené dos meses en el mío, mientras me terminaban las obras de casa).

Sea como sea, intenta hacer el menor estropicio posible a tu familia. Ponte cerca de una ventana o con un ventilador y, sobre todo, recoge todo al acabar. Y dado que vas a sudar como si no hubiera mañana, luego recuerda limpiar bien la zona con la fregona. El objetivo: dejar todo como estaba y que no te puedan decir “me tienes el salón que da asco”.

Busca distracción

Si no tienes bkool y no puedes echar mano de vídeos de etapas grabadas por terceros, tendrás que probar con la televisión, con series en el portátil, con la radio… Lo que sea que permita que no estés todo el entrenamiento pensando. Si simplemente tienes que acumular kilómetros -es decir, hacer etapas de fondo- te recomiendo que amenices la sesión, porque si no te vas a estar aburriendo a los diez minutos.

Si tienes que hacer series, o ejercicios específicos de fuerza, sí que te recomiendo que te centres en el entrenamiento: el subir y bajar pulsaciones cada poco intervalo de tiempo ya es distracción suficiente. En este sentido, puedes probar, por ejemplo, sesiones de 10′ de calentamiento + 8x(3′ en Z2 + 2′ en Z4) + 10′ de vuelta a la calma. Un entrenamiento de una hora que se te va a pasar volando.

Hidrátate

En el rodillo la temperatura corporal sube más de lo habitual, y al entrenar en un espacio cerrado sin ventilación vas a sudar de lo lindo, así que ten preparados dos bidones en la bicicleta y un tercero a mano, dependiendo de cuánto tiempo tengas previsto entrenar, y no tengas miedo ninguno a estar bebiendo cada dos por tres. Yo he llegado, en entrenamientos en velódromo de dos horas, a perder más de dos litros de líquido aun bebiendo bien, así que es fundamental hidratrarse bien.

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Tapa la bici con una toalla

El sudor es muy corrosivo, y dado que van a caer gotas y gotas, corres el riesgo de destrozar toda la zona de la potencia y la salida de los cables. Así que antes de empezar, tapa los acoples, la potencia y parte del tupo superior con una toalla de mano, que recoja todo ese sudor. Aparte, ayuda a lo que decíamos al principio, a que no dejes la zona como un bebedero de patos.