Keniatas y etíopes han dominado el maratón desde 1999. De hecho, de los 100 maratonianos más rápidos de la historia, 57 son de Kenia y 33 de la vecina Etiopia. ¿Son los genes o el entorno responsables de este abrumador poderío? Pues puede ser: los corredores de estos dos países son ectomorfos, cortos y delgados, con preponderancia de fibras lentas en los músculos, factor determinante para el deporte de fondo. ¿Pero habría algún condicionante físico más que pudiese hacer que, por ejemplo, se lograra bajar de dos horas en maratón?

Tener la eficacia de Paula Radcliffe

Paula Radcliffe logró en 2003, con su marca de 2h15’25” superar en casi tres minutos el récord del mundo de maratón. Es el salto “entre records” más grande de la historia. Afortunadamente para el mundo, el fisiólogo Andrew Jones comenzó a estudiar a la británica cuando ella era una adolescente, y tenemos datos suyos de Vo2máx y economía de carrera desde hace tiempo.

El VO2máx es una medida de cuánto oxígeno somos capaces de enviar a nuestros músculos durante el ejercicio. El oxígeno ayuda en el proceso de combustión de la energía de los alimentos que ingerimos en movimiento, así que a más VO2max, más rápido podemos correr.

La mayoría de los mortales podemos incrementar nuestro V02 max, pero los corredores élite ya lo tienen tan alto que es muy difícil mejorarlo a no ser que sea con malas praxis (dicho finamente). Así que…¿como lo ha hecho Paula Radcliffe para mejorar uno tras otro, durante años? ¿como se hace para progresar de “bueno” a “grandioso”?

Si el Vo2máx mide nuestro aporte de oxígeno, la otra parte de la ecuación es la demanda de oxígeno, lo que se llama economía de carrera. Nos indica cuánto oxígeno necesitan nuestros músculos para mantener un ritmo constante de carrera. Si logramos reducir esta demanda, lograremos mejorar tiempos.

Y esto es lo que Paula Radcliffe hizo exactamente: ella siguió un exhaustivo programa que le llevo a mejorar su salto vertical en carrera desde las once pulgadas en 1996 a las 15 en 2003, alterando los patrones neuromusculares, lo que le dió una poderosa zancada.

Se ha calculado que la británica mejoró un 15% su economía de carrera entre 1992 y 2003.

En este sentido, los corredores keniatas tienen ventaja sobre los americanos y los europeos. El porqué no está claro, aunque tener las piernas más largas y las pantorrillas delgadas puede permitir que gasten un poco menos de energía en cada zancada.

Hay que tener en cuenta que estos corredores apenas hacen trabajo con pesas, así que ahí puede que tengan incluso algo de recorrido de mejora.

Debe medir 1’67 y estar fino fino

Entre 1990 y 2011 la altura media de los 100 mejores maratonianos bajó en 3’30 centímetros. El peso se redujo en 3,4kilos. Y es que los corredores más pequeños tienen menos peso que desplazar. Ademas, disipan mejor el calor: al contar con una mayor área de superficie de la piel en relación a su peso, pueden mantener velocidades mas altas sin sobrecalentamiento. 

Ha de tener confianza en sí mismo (y amigos muy rápidos)

Los fisiólogos han demostrado que lo que la gente entendemos que son nuestros límites físicos dependen de dónde creemos que están: cambia tus creencias y podrás mejorar tus marcas. Así, para encontrar corredores de larga distancia que corriesen más rápido de lo que lo hacen ahora, necesitaríamos atletas con una gran capacidad de confianza en sí mismos.

De hecho, se cree que otra de las ventajas de los corredores africanos frente a los europeos o americanos es que creen más en sí mismos: “un día será mi día”. Además, rodearse de gente que te suponga un reto, con los que coincidas habitualmente y te sirvan de acicate para mejorar, es fundamental.

Han de tener acceso a la tecnología

¿Os acordáis de los trajes de baño de todo el cuerpo que utilizaron los nadadores hasta que la FINA los consideró no válidos? Sirvieron para batir todos los registros. Pues bien, en carrera a pie se necesita material y tecnología que, siempre dentro del marco legal, favorezca que se vaya más rápido, se ahorre energía y se tenga una mejor economía de carrera.

Debe rondar los veintipocos años

Sammy Wanjiru se hizo con la medalla de oro en el Maratón Olímpico de Pekin 2008 con 21 años y una marca de 2h06’32”. Hasta entonces, se consideraba que el maratón era una prueba apta solo para veteranos que venían de la media distancia, con veintimuchos años, o incluso superados los treinta (de hecho, Abel Antón ganó en 1997 en los Campeonatos del Mundo a los 35 años).

Tras 2008, los jóvenes empezaron a prestar atención a los 42 kilómetros. Wanjiru murió en 2011 al caer desde un balcón, así que no sabremos nunca hasta donde pudo haber llegado su progresión, pero al menos sirvió de inspiración a otros: el etíope Tsegaye Mekonnen, que hizo 2h04’32 en 2014 en su debut en maratón, tiene grandes posibilidades de convertirse en unos años en el rey de la distancia.

Fuente: Runner’s World
Foto de portada: John Shughart