Incluir nuestra bicicleta en nuestros planes de vacaciones suele ser éxito asegurado pero a veces el hecho de transportarla se convierte en un verdadero quebradero de cabeza.

Si viajamos en avión se plantean distintas opciones a la hora de transportar nuestra bici y cada una de ellas será más adecuada dependiendo de algunos factores.

En primer lugar, hay que distinguir si vamos a una competición o si simplemente vamos a pasar unos días y queremos entrenar. Esto es fundamental ya que si vamos a competir es bastante habitual que queramos llevar nuestra propia bestia con ruedas, pero en caso de querer una bici para entrenar unos días podemos plantearnos la opción de alquilar una bicicleta en el destino al que vayamos. Esto será menos engorroso y probablemente más económico.

Si tenemos que transportar nuestra propia bicicleta tenemos dos posibilidades, facturarla o enviarla como un paquete con una empresa de transporte.

El coste de facturación es aproximadamente de 50€ por trayecto pero esto depende de cada aerolínea. Si elegimos facturar, la manera más segura es hacerlo en una bolsa de transporte para bicicletas como las que ofrecen marcas como Evoc o Scicon bags. Estas maletas ofrecen una estructura donde fijamos la bicicleta desmontada y un acolchado que las protege. Además, siempre queda hueco suficiente para meter el casco, zapatillas, neopreno… Debes tener en cuenta que serás el centro de atención en el aeropuerto, en el metro y por la calle. Creerás que te miran porque te confunden con un triatleta élite que va a disputar las series mundiales pero no, en realidad te miran porque podrías estar transportando un cadáver en esa pedazo de bolsa. No son económicas, su precio oscila entre los 300 y los 700€ dependiendo del modelo que elijamos, por lo que si no tenemos previsto usarlas a menudo la mejor opción será alquilarla durante unos días en alguna tienda.