Muchas veces habréis visto a vuestro alrededor a triatletas que en vez de un gorro de natación, llevan dos. De hecho la gran mayoría de los PROs son usuarios habituales de esta técnica.

Y posiblemente os habréis preguntado: ¿Por qué? Pues bien, hoy os vamos a resolver esa duda: se llevan dos gorros por dos razones principales: seguridad y velocidad.

Seguridad: lo habitual si se llevan dos gorros es que las gafas de agua vayan por encima del primero, y posteriormente se ponga el segundo. Con esto evitamos que, en plena competición, si alguien nos da un golpe, las gafas se vayan al fondo del mar. Si recordáis lo que le ocurrió a Mario Mola en la Gran Final de Cozumel de 2016, en la que se jugaba con Jonathan Brownlee su primer título mundial, entenderéis que es básico llevar un segundo gorro de cara a no perder las gafas.

Después, por un tema hidrodinámico

¿Tienen que cumplir algún requisito ambos gorros? El de abajo generalmente es de látex, que se adapta mejor a nuestra cabeza, aunque aprieta más. El de arriba, conviene que sea de silicona (por pedir), aunque por desgracia la mayoría de las ocasiones es el que nos dan desde la organización de la prueba y suele ser de mírame y no me toques. Si en cambio el gorro no es un requisito y tenemos la oportunidad de utilizar el nuestro, nuestra recomendación es que sea de silicona. De hecho sería ideal. ¿Por qué? Porque su porcentaje de rozamiento frente al agua es más pequeño que el de otros materiales, con lo que a la hora de nadar -en teoría- lo haríamos más rápidos, ganando hidrodinámica. Y si hablamos constantemente de lo importante que es la técnica en natación, ganar unas décimas de segundo de manera gratuita, por algo tan sencillo como escoger el gorro… ¡habrá que aprovecharlo!

Dicho todo ésto, hay gente que se agobia con dos gorros, así que la decisión es tuya. Prueba estos meses en la piscina, para que cuando llegue la época de triatlones lo tengas bien ensayado.