Como muchos vaticinaban, fue Eliud Kipchoge quien se proclamó ganador del Maratón de Londres el pasado 22 de abril. Lo que es bastante gracioso, o cuanto menos extraño, es la cantidad de participantes que intentaron batir el récord Guinness durante esta prueba vestidos de la forma más ridícula y menos apropiada para una carrera a la que, cuanto menos, hay que tenerle mucho respeto. Ya hablamos en su día de algunos de los disfraces que se dieron cita en la capital británica aquel famoso domingo, pero si hay que quitarse el sombrero ante alguien, ése es Colin Haylock, que corrió los 42 kilómetros y 195 metros con botas de esquí. Logró completar esta hazaña en 5 horas, 52 minutos y 16 segundos.

Uno puede pensar de todo después de ver lo que es capaz de hacer el género humano, incluso reírse de semejante proeza. Lo que queda claro es el excepcional estado de forma y la capacidad de sufrimiento de este corredor al enfundarse unas botas de esquí concebidas para mantener la estabilidad de los tobillos durante los descensos. Las grandes marcas invirtiendo horas de investigación y desarrollo para crear prototipos cada vez más ligeros y más rápidos, cuando hay gente que elige unas botas de esquiar para correr…

¿Se le puede llamar a esto correr? Pues eso es algo que dejamos a juicio del lector, ¿qué sentido tiene esto? Pues cada uno se marca sus propios límites y conoce el razonamiento del por qué de estos sinsentidos. El caso es que Colin Haylock se mostraba feliz al pasar la línea de meta y recoger su diploma oficial de récord Guinness.

Pero Colin Haylock no fue el único que logró un récord Guinness en la maratón de Londres. Otros 33 participantes se ganaron su lugar en el famoso libro de récords corriendo disfrazados de la manera que ya te contamos hace unas semanas.