Que sabor más amargo…mi primera crónica para Planeta Triatlón, corriendo en casa, por tercer año consecutivo…y el peor resultado. Y es que como quien dice, a veces se gana y a veces se aprende, pero cuando no tienes tan claro el qué ha fallado, a parte de costar más, cabrea…pero bueno, vamos allá!

1,9Km Swim

Empezamos con el agua, y ni tan mal, al menos no me pilla en bragas como el año pasado, que no es poco, y aunque el hombro operado en principio ya está bien cuando nadas con más gente los fantasmas vuelven a la cabeza, y el miedo de que un mal golpe te la pueda liar con la prótesis está presente.

Fácil, buscar el hueco en el embudo, y es que, como siempre, hay embudo. La gente ha intentado ir demasiado al centro, pero como dijeron en el briefing el día anterior, las boyas están a 15m de la pared, y hay que librar todas a derechas, por los que el centro queda inaccesible y empieza el festival. Huyo y me mantengo a un ritmo fuerte, tratando de llevarme un pelín fuera de punto pero sabiendo donde puedo mantenerlo, tratando de sacar provecho del neopreno prestado por mi hermano, notablemente mejor que el mío.

10 minutos y en la segunda boya de giro enfilando la vuelta hasta la T1, todo según lo previsto. Ahora que ya todo el mundo se ha ido colocando en su sitio es el momento de buscar cierto relax en unos buenos pies y tirar metros. Los minutos pasan y seguimos remontando la ría contra marea, sorteando un par de corrientes delatadas por la temperatura del agua y el bajón de ritmo, salidas y cambios de pies por gente más ávida que se ha percatado también, y así hasta las escaleras.

35 minutos después del bocinazo ya estoy con quitando el neopreno y cogiendo la bici, convencido de que había metros de más, y contento con el tiempo después de las últimas semanas en el dique seco.

88Km BIKE

Adrenalina post transición que sirve para subir el primer kilómetro de pendiente positiva, de esas que pican a las piernas, para que espabilen. Después, toca repetirse una y otra vez el mismo mantra para evitar el desastre del año pasado: Control-de-vatios. 191W de potencia normalizada es el límite a no sobrepasar, valor bajo, pero en principio realista, aunque últimamente apenas he tocado bici…

Pasan los Km, y la gente, no hacen más que pasarme, y por mi parte intento mantener la cabeza fría; control-de-vatios. Aun así tras la primera subida al vivero, me voy hasta casi 210W NP…la segunda vuelta promete ser todavía más tranquila…sólo quiero no llegar como el año pasado, correr fuerte, este año es donde sé que puedo apretar.

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Correr fuerte, control de vatios, una y otra vez…y el Garmin que ronda los 185W todo el rato, incluso en la segunda subida al Vivero, donde ya arriba, poca gente veo que quede detrás, y después de bajar todo Artxanda sólo me pregunto que tipo de desastre de sector ciclista estoy haciendo…(finalmente al ver las clasificaciones confirmo que fue una mierda de sector, perdiendo más de 100 puestos…lamentable).

No obstante, llegamos a la T2 con 189W NP, lo que entiendo que debería servir para poder correr fresco, pero aun así noto las piernas pesadas, y ya no se si es que no era un valor tan conservador como yo pensaba porque me ha bajado bastante el umbral este último mes, o hay algo más.

21Km RUN

T2 tranquila, para lo que suelo ser yo…pero sin prisa, no pretendo correr, incluso salir controlando…la idea es correr sobre 4:20-4:30…pero ir de menos a más, empezando suave a 4:30…

Km1 primer avituallamiento y noto las piernas pesadas, agua por encima y platano para ir tirando, las piernas se quejan, y espero que sea el cambio de un sector a otro, pero nada más lejos de la realidad…antes del Km2 estoy estirando isquios en la barandilla de la ría. Sin poder evitar el recuerdo de esto mismo en el tri de Vitoria del año pasado, donde al final salió una media maratón en 1h36min, asi que mantengo la esperanza de remontar…por poco tiempo.

Me empiezo a cruzar con amigos y el comentario es generalizado: “Voy petado”. Todos los ritmos están lejos de las expectativas personales, y no es excusa, pero 29 grados en Bilbao con un solazo criminal y apenas 3km de sombra en el recorrido…pican. De hecho, los ritmos de los primeros revisados en las clasificaciones son anormalmente bajos (para lo que nos tienen acostumbrados), pero eso es algo que no supe hasta acabar.

Mientras tanto, los 18Km restantes fueron un absoluto desastre, entre incomprensión, bajonazo de autoestima, y autocontrol intentando apretar (por llamarlo de alguna manera), y viendo que me era imposible correr por debajo de 5min el Km…

Una petada sólo equiparable a la de la maratón nocturna, en igualdad de condiciones y el recorrido similar (del Km37 en adelante), con ese calor y humedad sofocantes…

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Foto: Yolan de Sope

Todo termina 5h y 40 minutos después donde, a 200m de meta, y por primera vez, paro el Garmin, me voy a la valla, abrazo a mi madre y no puedo evitar soltar unas lágrimas…Ya con la cabeza liberada, y pensando en comer y volver a casa, hago un ultimo pseudo sprint, paso a uno que justo pasaba por detrás, y cruzo la meta en el puesto 226, con toda la sorna que ese número conlleva para mi persona…

Como decía, todo iba según lo planeado, buena natación dentro de lo que puedo, bici controlada…y en la carrera a pie que es donde voy fuerte…zas! que pese a todo, de 476 corredores, hacer el 158 de este sector tampoco parece ser tan malo…y viendo que fue un batacazo generalizado…ver que gente pro estaba haciendo ritmos más bien humildes (Pello Osoro la MM en 1:30 por ejemplo), pues me sirve como un “mal de muchos, consuelo de tontos” pero ya tengo la agenda con unas buenas notas para remediar cositas después de este baño de humildad para afrontar el resto de temporada, veremos si hemos aprendido algo o no ha servido de nada!