La semana pasada hablábamos de que llegaba un nuevo circuito de triatlón, las Triseries Catalunya. Pues bien, hoy lunes tenemos la crónica de Víctor Garanto, ganador de la primera prueba, la de Penedès Maritim – Cunit, disputada ayer domingo.

Triseries Penedès Maritim – Cunit por Víctor Garanto

Día soleado y caluroso por Cunit. La matinal empezaba bien prontito con recojida de dorsales a partir de las 7:50. La logística para hacerse con el dorsal no estaba muy ágil y esperando en la cola se te hacían las 8:15 rápidamente. Así que deprisa y corriendo a pegar dorsales en bici, casco y con imperdibles al portadorsal. Eso sí, la zona de parking bien pegada al box, facilitaba estos trámites.

Entrada a box y un buen detalle: Suelo enmoquetado. Alfombra roja como en los Óscars. ¡Esto sí que mola! Me toca dejar los trastos en la zona central del box, sin ninguna referencia clara para ubicarme en las transiciones, y los números que indicaban tu posición, demasiado pequeños para vista de linces como yo. Así que, usando táctica de la bolsa fosforita en el suelo debajo de las zapatillas de correr, marco mi posición. Será mi única referencia. Vamos, que me paso de largo mi bici y luego las zapatillas, seguro. Aún no sé cómo lo he hecho para que no sucediera. Boxes anchos y espaciados, perfecto en este sentido.

Unas carreritas para ahí y para allá, analizando entradas y salidas del box. Soy de los que les gusta que haya cierto caos en las pruebas. Al final, me incomoda tanta preparación y tanta aglomeración, etc etc. Limitar la participación a 300 cuando ahora rápidamente se sobrepasan los 500, un acierto. De no haberlo hecho, la bici hubiera sido más peligrosa de lo que ya me ha parecido. Así que en mi salsa.

9AM, ya enfundados en el neopreno y habiendo braceado y probado el agua, algo va mal. No nos hacen salir del agua puntualmente. Raro. Al poco sí, todos fuera. Pero aquí nadie está tenso, la salida se demora. Nos dicen que en quince minutos empezamos. Tiempo de nuevo para entrar y salir al agua. El calor empieza a apretar, y embutidos en el neopreno, ni os cuento. Volvemos a salir del agua, y nos reúnen en torno a un miembro de la organización, que a base de gritos (señores, un megáfono para la próxima) nos hace entender que la salida se va a demorar, falta la ambulancia. Y mínimo tardará 30min. Así que pacientemente, nos dirigimos a boxes quitándonos la parte superior del neopreno (ya no se aguanta la temperatura metidos en él), habrá que beber algo del bidón de la bici, digo yo. Box cerrado. Pero la organización está hábil y nos abre el avituallamiento final para que cojamos algún plátano y sobretodo agua. Dentro de lo malo, buena reacción.

La gente empieza a desesperarse, pero yo la única prisa que tenía era por exprimirme y acabar para tumbarme un rato en la playa.

Pues bien, a las 10:15 aprox (no me gusta llevar reloj porqué últimamente esto de la natación se convierte más en una almadraba de atunes presos en las redes o en un Pressing Catch, que en natación), se da la salida. Bien situado en primera fila (es lo que tiene de bueno limitar la participación), pocos golpes recibo. También ayuda que las playas tarraconenses sean de inicio bastante planas, haciendo que los velociraptores se distancien de los piernas cortas antes de empezar a dar brazadas. Mierda, ¡soy de los segundos!! Así que una vez ya zambullidos, el grupo va estirado. No voy cómodo pero aprieto de lo lindo. Circuito de dos boyas grandes con un par más añadidas de otro color para usarlas de referencia. Con el oleaje que había era complicado ver bien las boyas en el horizonte, y con el sol de cara, menos.

Salida del agua igual, a correr un rato por el agua hasta pisar definitivamente superficie dura. No tengo ni idea que posición llevo, pero está esto muy estirado.

Transición relámpago y a dar pedales. Veo un par delante mío, así que voy por ellos. No me coloco las zapatillas hasta prácticamente el km2 en que les doy caza. Aprovecho su rueda para calzarme y coger aire. ¡Qué agonía!! Una vez ya listos, les digo que vamos para delante. Que colaboremos los que estamos. Nada, nadie pica. Y me toca pegarme un calentón bueno e ir recogiendo unidades sueltas y llevarlos hasta un grupito de tres que veíamos a lo lejos. Entretanto, sí, el circuito era mayoritariamente llano, pero había unos cuantos badenes salvajes. En el primero, me salta el bidón. ¡Ya he pringado!! Tengo suerte que uno de los que venía a rueda, me agradece mi esfuerzo para enlazar con los de delante con su bidón extra. Bonito detalle por su parte y un gesto que salvaría mi triatlón. Hubiera llegado con el pilotito rojo a boxes, de lo contrario.

Pues bien, ya somos unos 8 en el grupete. Ahora sí, parece que nos entendemos. No miro el cuentakilómetros para saber si vamos o no rápido. Imposible despistarse en un circuito endiablado con giros, repechos, badenes, alcantarillados, … Mejor estar atento al 100%. Raro que sólo haya visto una caída.

Nos entendemos bien hasta la última vuelta en que alguno empieza ya a escaquearse de entrar a los relevos. En la segunda vuelta yo había planeado ya mi estrategia para el final del sector. Veía que en solitario se iba más cómodo y posiblemente rápido que en grupo, así que porqué no, cerca del final, probar un ataque. Pero parece que no era el único que lo había pensado. En un momento de relax con algunos doblados de por medio, sueltan un palo. Me pilla mal situado y recién entrado al relevo, pero reacciono y saco chispa de donde no la hay, comentando al resto que se queden a rueda, que no se va. Engancho bien rueda y veo que el grupo se corta, nadie me sigue. Espero el momento y a la que el que había dado el palo pierde fuerza, ahora es la mía, “contrapalo”!!! Ahora sí, en solitario a muerte hasta la transición. Me descalzo y salto al suelo para entrar a box. Veo que he abierto un hueco de unos diez segundos con el grupo que formábamos. Bien, no cojo el embudo que se suele formar al saltar de la bici y saldré con margen y sobrado el primero de ese grupo. Mientras aparco la bici, veo que hay alguno que ya empieza a correr. Pero desconozco totalmente mi posición.

Por megafonía, mientras me calzo las zapas oigo que el primero pasa por contrameta. No deben estar muy lejos, pues. También oigo que hay un grupo perseguidor de 3. Y luego ¿voy yo? Pues no tengo ni idea, pero huelo que el podio puede estar cerca y salgo a darlo todo, ¡muy encendido!! Veo que recorto distancia con uno (Roldán) y que lo pasaré “fácil”, pero con los otros, el hueco se mantiene. Insisto. Aumento el ritmo. Parece que las piernas responden y ahora sí, el hueco se achica. En el horizonte veo a otro más por delante, pero primero debo ir a por el par que me precede (Figueras y Velasco). La distancia decrece pero yo voy fuera de punto, jadeando en exceso. No voy cómodo. Pero viendo que la diferencia se estrecha, sigo. Punto de giro al fondo y aún no me he cruzado con nadie!!! ¿Voy 4º?? Joder, hay que apretar. Doy caza al par que me precedía. Y me entran las dudas. ¿Qué hago?? ¿Sigo a bloque? ¿Me tomo un respiro a rebufo y cojo aire? Me gusta arriesgar y tal como enlazo, pequeño cambio de ritmo a ver quien entra al trapo. Parece que nadie. Pues nada, a por el 1º (en ese momento, Julio). El 1º no va, lo paso fácil. Hostia, ¡voy primero!! Pero oigo que animan a los que me persiguen, así que vienen detrás bien pegaditos. Voy muy justo, pero ser 1º, da alas. Recibo muchos ánimos de los que vamos doblando, y tener una bici que te va abriendo paso indicando a la gente que tire a su costado derecho, motiva. Quedan 2’5km y no sé si las piernas me van a aguantar. Voy apretando los dientes y oigo que animan a mis perseguidores indicándoles que voy muerto. Sí, lo voy. Pero si les he adelantado, es que voy un puntito más. Y joder, ¡que a estas alturas vamos todos jodidos! Tengo mis dudas, incluso a 1’5km de meta he de bajar un poco el ritmo. Voy desbocado y así no aguanto. Respiro un par de veces más profundo y sigo. Ahora no hay que aflojar. Nunca he ganado un triatlón y esta ocasión a saber cuándo se repite. Hay que vivir el momento. Corriendo con los ojos cerrados (las gafas de sol para eso sirven, disimulan la agonía, aparte de proteger del sol), síntoma de que voy al límite, pero eso sólo lo sé yo. No me creo estar liderando. Me giro un par de veces para comprobar la distancia. Es buena y puede valer. Apenas 10-15 metros, pero a ver quién los recupera ahora. Yo no voy a aflojar ahora, si vienen que sea porqué se lo curran y aprietan. Veo ya meta al fondo y por si acaso, aún aprieto más. Hay que echar el resto. No me confío y poca celebración hago, apretando hasta el final. ¡Las victorias se celebran pasado meta! Eso aprendí de mi época compitiendo en ski, hasta que no cruces meta no derrapes, si has de chocar con la protección del final, hazlo.

Cruzo meta y mi celebración consiste en irme directo al suelo. Ya no me aguanto de pie, y necesito tomar aire. Enseguida llegan mis perseguidores. Apenas cinco segunditos detrás. Me consuela no ser el único que va al suelo para tomar aire. Pasa un poquito, nos recuperamos y ya en pie nos saludamos deportivamente, esperando al resto que van llegando poco después.

Triseries Catalunya

En fín, inmejorable debut en las TriSeries y a pensar ahora si hacer el circuito de pruebas completo o no. Algunos eventos coinciden con otras pruebas que me hacen mayor ilusión, y quizá apueste por otros eventos.

Valoración positiva. Sí, ha habido fallos de inicio (ajenos a la organización, lo de la ambulancia ha sido cosa dela Federació Catalana), pero una vez arrancada la prueba y con los circuitos previstos, perfecto. Y avituallamiento final completo: torta (buenísima, por cierto), agua, zumo, cocacola, powerade, aquarius, plátanos y naranjas. Y las manos de los fisios esperando nuestras doloridas piernas.

Vuelvo a casa con la sonrisa tonta en la cara, y muy satisfecho con mi actuación. Sí, se debe mejorar todavía nadando, pero en bici y corriendo ha salido una carrera impecable.

Foto de portada: Esportfoto