El Lunes 25 de julio me desplacé junto a mi entrenador Atilla Ozkan (3Dynamic) y mi compañero australiano Ryan Christian a los Alpes franceses, concretamente a una de las carretera/montañas más famosas del ciclismo mundial: Alpe d’Huez. Un viaje de unas siete horas desde Girona, pero que gracias al buen ambiente se pasó bastante rápido.

Mi carrera era el jueves 28, con lo que tenía tres días para aclimatarme a la altura (Alpe d’Huez esta a 2.000m de altura).

El mismo lunes por la tarde fuimos a trotar despacito por el circuito de carrera a pie y… ¡qué sufrimiento! No entraba el aire y costaba un montón respirar. Por suerte esas malas sensaciones se disiparon durante el siguiente día. Aprovechamos para nadar y hacer un poco de bici y turismo por el pueblo. El miércoles por la mañana fuimos al briefing para los atletas españoles y atender un par de entrevistas. Toda la tarde del miércoles fue de relax absoluto, masaje, bañera, patas arriba, sofá etc…

La carrera

El jueves a las 7 me despertaba sin despertador después de dormir perfecto (las dos noches anteriores estaba muy nervioso, tenía pesadillas y no podía dormir bien). Con el cuerpo descansado almorcé leche con cereales y después bajé con Atilla y Carlos Cruz (otro compañero que llegó el martes) para el lago de Verney. La salida era a las 9.30.

El recorrido de natación eran dos vueltas para completar 2.200m. El agua, para mi sorpresa, no estaba tan fría como decían (14-16Cº). Calenté un poco con Cristóbal de Dios y Aimar Aguirresarobe y nos colocamos en primera fila  a la espera de la salida. Sin previo aviso veo que la gente empieza  a nadar (yo no oí ninguna bocina o algo por el estilo) pero pensé: como no espabiles chaval se te van a comer. Nadé a tope los primeros 200m y me coloqué en una buena posición detrás del segundo grupo. Una natación bastante tranquila, sin golpes y sin tragar mucha agua. Encontré unos buenos pies que pude seguir durante gran parte de la natación para al final salir del agua el 18º (a 3’30’’ de los líderes).

Erik Merino

Foto: Erik Merino Press

Transición bastante rápida y con muchísimas ganas de afrontar los 120 kms de ciclismo y sus cuatro puertos (3.100m de desnivel positivo). Empecé bastante suave los primeros treinta, que son llanos y pican hacia abajo. En ese tramo la gente con bici de triatlón vuela… Pero yo me mantuve en mi ritmo, a pesar de que me adelantaron a lo mejor cinco triatletas, entre ellos Cristóbal y Aimar. Yo cabezudo de mi seguí en mi plan… En el primer puerto, el “Grand Serre” de 14km, regulé y estuve a 145ppm todo el rato (también me adelantó más gente, entre ellos un “grupo” liderado por Colin Arrows) que cuando me pasó le dije: It’s a long way… Y me sonrió.

Coroné el puerto en tierra de nadie, completamente solo y un poco acojonado, porque no veía nadie, ni las motos de carrera, ni helicópteros. En el descenso arriesgué y adelante una posición. Ahora venia una parte del recorrido nueva, una cota de tres kilómetros al 8% de media, donde apreté un poquito más y avancé otro puesto.

Erik Merino

Foto: Erik Merino Press

Luego llegó una parte de la carrera un poco crítica, un terreno llano durante diez kilómetros donde me sentía aun más en tierra de nadie, así que apreté un poco (alrededor de 150-155ppm) y en el larguísimo tramo de falso llano que siempre va subiendo hasta pie de puerto del “Col d’Ornon” adelanté a un par de triatletas  y eso me dio un poco de moral. Quedaba el penúltimo puerto, que son unos cinco kilómentros constantes y duros donde abrí casi el gas a tope (155-158ppm) y coroné creo que en la posición decimoséptima. En el descenso me la jugué bastante, a punto de caerme en dos ocasiones donde tuve que sacar el pie, pero quien no arriesga no gana. Me coloqué el decimosexto.

En el tramo llano hasta Bourg d’Osains aproveché para comer y hidratarme (en toda la bici me tomé siete geles y cinco barritas de Etixx).

Alpe d’Huez

Quedaba el plato fuerte del día, la mítica subida al Alpe d’Huez. Con sus 21 curvas y catorce kilómetros era el escenario ideal para abrir gas del todo (160-165). Ahí empezó mi remontada y me volví a sentir en carrera especialmente cuando me decían que iba en top 10. Adelanté a Cristóbal y creo que a unos cinco o seis triatletas más. Me encontraba bien, subía con el 28 casi todo el rato y apretando a tope. Hacía un calor terrible y cada avituallamiento era básico echarse agua por encima y ventilar el cuerpo. Pasé por delante de mi hotel, donde estaban Ryan y Fernando López de Sagredo animando y llegué a la T2 en décima posición. Transición rápida pero con parada obligada en el penalty box porque había perdido el dorsal en la bici y necesitaba que me graparan uno nuevo (perdí unos 15”).

Veintidós kilómetros por delante, siete vueltas y a 2.000m de altura, perfecto pensé. Me encontraba muy bien y salí a mi ritmo, sin reloj ni historias, feeling y punto. En el primer kilómetro me coloco noveno, en el punto de retorno octavo, en la subida del aeródromo séptimo…

Nada más empezar la segunda vuelta adelanto a Colin Arrows, a quien dije en el primero puerto lo de It’s a long way… Pues mira ;). Quinta posición y veo a Aimar que sufre un poco. Le adelanto y me dice que regule y que por detrás vienen fuerte. En ese momento estaba cuarto y me sentía genial. Los ánimos de Atilla y todo nuestro grupo me daban confianza. Empecé la ultima vuelta un poco cansado muscularmente y sabedor de que el tercero estaba muy lejos y que si algo podía ocurrer era por detrás. Intente no aflojar el ritmo, sufrí como nunca lo había hecho, en las subida y bajadas me dolía cada músculo de las piernas.

Erik Merino

Foto: Erik Merino Press

Cada zancada era como una inyección en los cuádriceps. Ahí sufrí de verdad y las pasé canutas. Por detrás veía que tenía una renta de a lo mejor 45’’ con Aimar, que iba quinto, pero no me fiaba y seguí apretando (tanto que tuve que parar a atarme la zapatilla izquierda jeje). Sabedor de que quedaría cuarto, disfrute al máximo el ultimo kilómetro y la entrada en meta fue un éxtasis. Un cuarto puesto es la hostia, después de todo lo que me pasó en primavera, es un éxito enorme y lo celebré junto a mi gente y mi entrenador. Fueron unos momentos muy emotivos que creo que siempre se me quedaran grabados en la memoria.

Dar las gracias a todos por la felicitaciones, los ánimos antes, durante y después de la carrera, a mi familia, amigos que acudieron a verme, a mis patrocinadores  3Dynamic fitting & training,  Ibericar Cadi Topo AthleticGesTriOn y a los colaboradores Bunch Catlike Etixx Fitness Vic Toni Sola OpticaSport veloToze Edco.  El año que viene volveremos y lucharemos por el podio o algo mas!

Ah, y por último, ¡también dar las gracias a Nicolas Beck por facilitarnos el alojamiento y hacer que nuestra estancia en Alpe d’Huez fuese perfecta!