Había terminado mi primera parte de la temporada en Zarautz y descansé unos días para enfocar ya mi segunda parte. Durante aquella semana recibí una llamada animándome para hacer una carrera distinta a lo habitual, una carrera dura, con mucho desnivel y unos paisajes increíbles, una carrera en Andorra. Pensé que sería una buena idea para medianos de verano y así coger fuerzas de cara a las citas más importantes de septiembre y octubre.

Los Pirineos siempre me han gustado y el aire que se respira allí te carga de energía. Pero antes de decidir nada tenía que hablarlo con mi entrenador. Me gusta hablar con él, siempre me aconseja sobre lo que es lo mejor para mí. Finalmente nos animamos los dos a participar en este triatlón diferente a los que estamos acostumbrados. Quim, mi entrenador, lo hizo el año pasado y le gustó repetir experiencia.

Durante las semanas antes de la prueba hicimos algunos entrenos más específicos de montaña sobretodo en la carrera a pie. La verdad es que no me defiendo muy bien entre las piedras pero cogí un poco de confianza en las bajadas fuertes. En los entrenos de bicicleta aprovechamos para dejar la cabra aparcada y salir a disfrutar con la bici de ruta y del desnivel que tenemos cerca de casa, en las montañas de Prades. Me lo pasé genial haciendo este tipo de entrenos, un poco distintos a lo habitual y eso me motivaba aun más para el triatlón.

El sábado 23 a primera hora de la mañana nos pusimos rumbo Andorra mi entrenador Quim, un amigo de entrenos Jordi y yo. Durante el viaje Quim nos iba contando su experiencia del año pasado y yo tomando nota de todos los puntos importantes. Paramos a mitad del camino, en Ponts, a desayunar. Siempre que voy a Andorra me gusta parar allí, hay una fonda donde hacen unos buenos bocadillos y se come muy bien. Sin perder el tiempo ya estábamos otra vez en el coche haciendo kilómetros.

A las 11 de la mañana pasamos la aduana y entramos en el Principat y en pocos minutos nos encontrábamos en el Centro Comercial Sant Eloi dónde se recogían los dorsales. Una buena idea por parte de la organización. Sant Eloi nos iba de camino a todos los que veníamos de Catalunya. El Centro tiene un buen parking a lado de la carretera para dejar el coche sin problemas. Antes de llegar al hotel en Andorra la Vella ya teníamos nuestras pegatinas. Directamente fuimos al Llac d’Engolasters a dejar la bici y el material de la segunda transición.

Bajando hacia Andorra la Vella aprovechamos para mirar bien las curvas peligrosas de la carretera que la mañana siguiente teníamos que pasar con la bici. Comimos y nos fuimos al hotel a descansar y a ver a mi compañera, mi “Tricompi”, Anna Noguera. Estuvimos juntas contándonos nuestras aventuras de verano y a media tarde fuimos a estirar piernas por las calles de Andorra también con nuestro amigo Oriol Silvestre, un pequeño trote corriendo nos fue de maravilla para activar las piernas después del viaje. Nos pasó la tarde volando y a las ocho nos fuimos a cenar con unos amigos que también participaban. A Anna y a mí nos gusta cenar pronto el día antes de competir, poder dar un pequeño paseo e ir al a cama temprano para descansar bien.

andorra

Foto: Martí Milla

Domingo 24 de Julio, sonaba el despertador y a desayunar en el buffet del hotel. Recogimos todo el material y nos fuimos hacia el bus que nos llevaría hasta el Llac d’Engolasters. El ambiente era frio pero el sol empezaba a salir por detrás de las montañas con fuerza y el cielo, azul cálido y sin ninguna nube, nos aseguraba un buen día para competir. Ya en boxes junto a Anna acabando de preparar todo el material anunciaban desde la organización que el agua estaba demasiada fría y que recortarían el tramo de natación a 750m. “No!!” Me pasó por la cabeza. Me gusta nadar y es uno de mis mejores sectores y cuando lo recortan me desanimo un poco, pero el agua estaba muy fría y al final nuestra seguridad y salud es lo más importante.
Calentamos con Anna fuera del agua con las gomas y antes de la salida me puse dentro del lago para probar el agua, nadé un poco hasta acostumbrarme al frio y salí un momento para hacer movilidad con los brazos. Llegó la hora de la primera salida.

Dolçe Ollé Andorra Outdoor Games

Foto: Facebook // Dolçe Ollé

Quería ponerme con Anna y Judith pero dentro del agua las pierdo y empiezan a contar la cuenta atrás y de repente piiiii, salida. Empiezo a nadar sola pero rápido como siempre, a los pocos metros noto que me falta el aire, que me cuesta respirar, que el neopreno me aprieta del cuello, no puedo más, intento no perder tiempo y me pongo a nadar espalda y recuperar la respiración pero no hay manera hasta que al final me aparto de la gente y paro en busca del alguna canoa para subir, no podía más, tenía una sensación de ahogo horrible, no había nadie cerca para ayudarme y decido calmarme un poco y dejar pasar la carrera. Cuando todo se normalizó continué el circuito de nado sin prisa pero sin pausa hasta el final. Salí del agua un poco mareada y caminando, no sabía cuando tiempo había perdido respecto a Anna y Judith y entonces las veo salir de boxes justo cuando yo iba a entrar.

Dolçe Ollé Andorra Outdoor Games

Foto: Facebook // Dolçe Ollé

T1 con la cabeza en otro sitio, bajé Engolasters aún desorientada por lo que había ocurrido pero recuperando sensaciones, subiendo la Comella me encontré mejor y la bajada hacia Sant Julià ya fue otra cosa. Empezaban allí 17km de puerto con fuerte desnivel y sin saber muy bien lo que me esperaba. Comienzo suave, los primeros kilómetros son duros pero se me dan bien las subidas con la bici y cogí un ritmo constante hasta Naturlandia. Llegué a la T2 muy bien de piernas y me dicen que Judith está a cinco minutos pero Anna esta cerca. No soy muy ágil por la montaña pero arriesgué un poco a ver si la alcanzaba. Primer avituallamiento y la veo allí, delante de mí. Decidí apretar para ver si podía recortarle distancia y así es, pero en la bajada me vuelve a coger algunos segundos. Llega la segunda vuelta y pensé “ahora o nunca” y la cogí al final de la subida, pero ella se da cuenta y con su agilidad en bajada me pone un ritmo imposible de seguir hasta llegar a meta.

Dolçe Ollé Andorra Outdoor Games

Foto: Facebook // Dolçe Ollé

Finalmente tercer puesto y contenta después de lo ocurrido. La natación fue dura para mí, pero me lo pasé genial en el tramo ciclista, disfruté un montón subiendo la Rabassa y corriendo luchando para alcanzar a Anna fue divertidísimo. Además la temperatura, el ambiente montañero y la organización hicieron que el Triatlón fuese una carrera muy bonita. Y por supuesto lo mejor de todo fue al final de la prueba dónde teníamos un buen avituallamiento, nos esperaba una paella grandiosa y riquísima que nos sirvió para recuperarnos del esfuerzo.

Solo dar la gracias a la organización por todo el montaje realizado y las precauciones que han tenido con el agua y sobre todo en el circuito de bici dónde me sentí muy segura viendo todos los voluntarios y gente con botiquines por si pasaba algún contratiempo. Y felicitar a todos los participantes de la prueba que seguro que lo dieron todo en este triatlón tan duro y bonito a la vez.