Hace un año veía con envidia “los toros desde la barrera” aun recuperándome de la caída que me dejó 12 semanas en el dique seco observaba la carrera desde la zona de transición, me prometí que esta prueba estaría en mi calendario y que no podía fallar!

Palencia iba a ser mi segundo olímpico, un triatlón del que todo el mundo habla bien a pesar del calor:  un buen cartel de participantes, Ferreras, Rubén Hernando, Raúl Barrios, Gorka Bizkarra, Silvia González, Elena Díaz, Marta Casado son sólo algunos ejemplos. 1500 metros de nado en las ‘frescas’ aguas del Carrión (18,1º en Julio!), la famosa subida de Autilla y una carrera a cuatro vueltas por la ciudad me llamaban!.

La prueba comenzó a las 16:30 con un calor sofocante, un sol de justicia y los miedos típicos de una novata en este deporte. En esta ocasión el orden de salida variaba y las chicas salíamos algunos minutos de adelanto sobre los chicos, en mi opinión el resto de organizadores debería copiar esta fórmula más vistosa y divertida que nos permite ‘fundirnos’ con los grupos de chicos y darle más dinamismo a la prueba.

El segmento de natación (con neopreno opcional) a una vuelta con 750m iníciales contra corriente y 750 finales a favor. Silvia y Elena marcaban un ritmo ‘diabólico’, Villanueva y Matute trataban de no distanciarse mucho de la cabeza y yo luchaba por sobrevivir y mantenerme sus pies. Sin duda hoy por hoy , tienen un ritmo superior al mío y más pronto de lo que me hubiera gustado perdí los pies de Anais para continuar en solitario. Este es mi segmento más flojo, todo el mundo está de acuerdo en que al final los resultados llegan pero resulta frustrante entrenar y  sufrir para ver tan ‘tiempos mediocres’. En fin, menos lamentar y mas entrenar, como dirían mis amigos del ‘C.A.T Parquesol’.

¡Continuando con la prueba! la primera  transición era larga, el personal de la organización ayudaba a salir del agua, ya que la tarima de madera colocada a tal efecto resbalaba como si fuera una pastilla de jabón, después del impulso inicial y de poner pie en tierra, aparecía el segundo reto, quitarse el neopreno subiendo los escalones rotos sin dejar los dientes! cruzar la carretera, correr por el pasillo de compensación y llegar a la bici, curiosamente mi primera transición fue rápida.

Felisa Ares

Foto: Facebook

En la escalera me cantaban que era quinta y que la cuarta lleva casi un minuto de ventaja, tiempo que recorto en T1 ya que a la salida, oigo a Julio, mi chico y Óscar, mi entrenador, que me gritan que ahora la distancia es de sólo veinte segundos. “Feli… a por ella!”. Sonrío porque esta vez no me siento tan atufada como en Villameca, aprieto los dientes,  ‘me acoplo’ y pedaleo… de forma que a lo lejos comienzo a ver la silueta de ‘mi objetivo’, pedaleo fuerte pensando que tal vez podamos hacer pelotón y proteger las piernas para la carrera. Consigo darle caza en la subida, pero veo que la chica rápidamente se descuelga así que prefiero no arriesgar y sigo mi camino en solitario.

Antes de llegar a Autilla me cruzo con Silvia y Elena, van compactas, ruedan fuerte y me llevan aproximadamente tres kilómetros de ventaja, después veo a Villanueva, calculo que me saca un kilómetro y va sola, objetivo ‘a tiro’,  vuelvo a acelerar para tratar de darle caza.

La llegada a Autilla es un primer hito, ya que hasta ese punto el circuito es ‘de subida’ y desde el cono de giro hasta Palencia, toca bajar y disfrutar del final de la primera vuelta y de la llegada al ecuador de la prueba.

En el cruce de la segunda vuelta  Anais está más cerca y  Casado viene fuerte así que aprieto los dientes y en la subida consigo enganchar y superar a Anais pero es imposible acercarme a Elena y Silvia que van como aviones.

La llegada a la T2 no pudo ir peor, con un minuto de ventaja sobre Marta, dejo la bici ¡pero mis zapatillas se niegan a aparecer! pasan los segundos y empiezo a pensar que se han ido solas porque por más que busco, no están ahí, Marta entra en la zona de transición, me he comido la ventaja que tenía sobre ella buscando las dichosas zapatillas.. al final comienzo a levantar los diferentes neoprenos que están en el suelo y allí están! me las calzo y salgo como alma que lleva al demonio, he perdido un minuto de oro que ahora tengo que recortar.

De nuevo Óscar y Julio me gritan que me relaje que salga con cautela, quedan 10 kilómetros de carrera con muchísimo calor y no me puedo permitir una petada. Con esta temperatura y después de las subidas las piernas pesan, pero el circuito urbano a cuatro vueltas y la gente en la calle animando hacen que los kilómetros caigan solos.

Felisa Ares

Foto: Facebook

Cuando ya tengo la segunda goma en la muñeca, Raúl Alonso del Uno publicidad con el que había hecho la carrera hasta entonces me grita para que no me descuelgue, ‘vamos niñaaaa que me llevabas a un buen ritmo, no te descuelgues’ y esto me anima a seguir’. La meta está ahí, un minuto más y hemos terminado!  y lo curioso con idéntico podium al del triatlón de Zamora: Silvia Gonzalez, Elena Díez (intratables) y yo en el último peldaño del cajón.

A pesar del resultado y de que mis sensaciones han sido mejores que en Villameca el resumen se parece al de ese primer olímpico: frustada con la natación, pensado que puedo dar un puntito mas en bici, que no me puedo permitir fallos tontos en la transición y que sin duda tengo que recuperar mi ritmo en carrera para tratar de cazar a las ‘nadadoras’!.

Desde aquí mi enhorabuena para todos los vencedores, en especial a Ferreras por ese pedazo de carrerón final que se marcó!

Espero escribir nuevas crónicas pronto, esta vez desde el primer o segundo peldaño del cajón!!!