Vitoria-Gasteiz:  Tenía ganas de estar allí y reconocer el terreno, no lo oculto.

Que un grupo de nivel mundial como los Wollogong Wizards (Gwen Jorgensen, Bárbara Riveros, Charlotte Mcshane, Aaron Royle, Ryan Baillie, Jacob Birtwhistle, Tyler Mislawchuk) fijen aquí su residencia en los veranos europeos se deberá a alguna razón, digo yo.  O que el mismísimo Eneko Llanos resida y entrene por la zona.

Y sí, lo que me suponía. Vitoria es una ciudad volcada con el deporte, un carril bici en toda la ciudad, espectaculares carreteras para rodar, kilómetros de terreno blando, piscina de gran nivel en cada barrio, y el embalse Ullibarri-Gamboa para entrenar aguas abiertas. ¿¿Qué más se puede pedir??

Parece que os estoy recomendando venir a Vitoria-Gasteiz, ¿no? En fin, el motivo de mi visita no era el de Inspector Gadget ni el de venir a hacer turismo, era el de venir a competir en el mítico y consolidado Triathlon de Vitoria en su versión half. La full para Iván Alvarez, Alejandro Santamaría y Diego Paredes.

Es decir, pienso en Triathlon Vitoria y me viene a la cabeza la espectacular entrada en meta de Diego Paredes cuando ganó en la edición del 2015 con una Plaza de España abarratoda de gente y animando a cada uno de los 2.000 triatletas que participaban.

La prueba de Media Distancia contaba con un plantel de salida espectacular. Fidalgo, Uxío Abuín, Peru Alfaro, Krylov, Aimar Agirresarobe, José Estrangeiro, Raúl Tejada, Ander Okamika… Ahí iba yo ante mi segundo media distancia y contra estas fieras que tiene más dominada la distancia que los niños de 8 años los móviles.

La natación comenzó con retraso, una espesa niebla no dejaba ver ni la primera boya, por lo que salimos con casi 45 minutos. Todo iba según el guión previsto en la natación; Uxío tirando a un fuerte ritmo y Peru Alfaro y yo, sobreviviendo por mantenernos a sus pies.

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Después de una transición en la que “me hice la picha un lío” y perdí algunos segundos, llegó el momento de afrontar los 93 kms. Sinceramente creo que nunca fui tan rápido durante tanto tiempo. Era un circuito sin referencias, sin idas y vueltas por lo tanto a tope desde el kilómetro 1 hasta el kilómetro 93, donde dejaba la bici en Vitoria. Me sorprendió que nadie me pasase, ya que muchos de los favoritos eran grandes ciclistas y no tan buenos corredores. Llegué a la T2 con una ventaja de 1’30” con Fidalgo y ya de más de 4′ con respecto al tercer clasificado.

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Foto: Imanol Mujika

Acostumbrado a las salidas de carrera a pie en distancia olímpica, quise ser cauteloso. Pero el público de Vitoria te llevaba en volandas y no había manera de pisar el freno. El error ya estaba hecho y el calor y el tremendo desgaste de la bici hicieron el resto… ¿Resultado? Sufrir y mucho en la carrera a pie. En torno al final de la primera vuelta (de dos) Fidalgo me pasa y le comento que vaya tranquilo que la semejante “petada” que llevo encima no me va a permitir disputarle la victoria. Así es, Fidalgo continúa a su ritmo y poco a poco su figura se va alejando cada vez más. Por detrás, Aimar Agirresarobe venía a más de 6′, por lo que me encontraba en tierra de nadie. Sólo quería disfrutar del espectáculo y del ambiente de las calles de Vitoria.

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Foto: Pablo Dapena

Contento es poco de este resultado. En Enero estaba siendo operado de la hernia inguinal y ahora estoy de vuelta, en otra distancia que quizás se me adapta mejor a mis características, pero de la que necesito seguir aprendiendo para seguir mejorando.

Quería agradecer primero a la organización del Triathlon de Vitoria por este pedazo de evento, que cada año se curran y mejoran al anterior; a todos los voluntarios que si no fuera por ellos nada de esto sería posible y, sobretodo, a la ciudad de Vitoria Gasteiz. Por echarse a la calle y animar como si no hubiera un mañana.

Muchas gracias y espero poder estar disfrutando de este evento el año que viene.